miércoles, 14 de diciembre de 2011

El esqueleto de una infancia perdida

"¿Dónde demonios estoy? ¿Qué es toda esta niebla? ¡Espera! Se está disipando, haciéndose menos espesa, perdiendo consistencia. Ahora veo mejor.

Estoy en medio de un parque, de pie sobre la arena, entre un tobogán rojo de madera vieja y unos columpios que rechinan de una manera espeluznante.
Ñiun, ñaun, ñiun, ñaun...
Un niño pequeño se columpia, ríe, está contento. Otros dos juegan en la arena, cerca de mí, felices de estar juntos.
Ninguno se ha percatado de mi presencia, como si fuera común aparecer de repente en medio de un lugar lleno de gente.

Otro niño viene corriendo y se sube al tobogán. Por acto reflejo me acerco a él y le aviso de que se va a hacer daño, que la tabla está rota. Pero, por más que grito, nadie me oye, ni siquiera yo misma. Comienzo a saltar y a mover las manos como loca, pero tampoco me ve. Corro hacia allí, intentando agarrarle para que no baje. Mi mano pasa a través de él, atravesándole, convirtiéndole en humo. Miro a mi alrededor preguntándome qué ha pasado y veo como los otros niños también se han convertido en humo. La niebla vuelve a caer sobre mí, pero no puede evitar que vea ese parque vacío.

El esqueleto de una infancia perdida."

martes, 13 de diciembre de 2011

Volar

Volar. 
Sí, quiero volar. 
Alejarme de la realidad, de mis problemas, de todo. 
No, espera, de todo no. 
Pero quiero escapar. Llegar a un lugar donde pueda descansar, pensar a gusto, sin que nadie me moleste. Llegar a alguna conclusión en aquellas cosas en las que sigo pensando sin saber cómo continuar, qué hacer. 

Deseo volar junto a aquel pajarito que salió volando del árbol junto al que estaba sentada esta mañana, abriendo mis alas, escapando con él, huyendo a dónde sea que me lleve. Volaré junto a él, aunque sea sólo en mi imaginación. Deseo ser él, deseo no tener nada de que preocuparme. 
Sólo quiero eso, poder volar. Como quieren todos, todos lo deseamos. Algunos en silencio, otros lo gritan a los cuatro vientos. Pero todos queremos lo mismo:

LA LIBERTAD

Porque por mucho que nos digan que somos libres, no es verdad, estamos atrapados, aquí, en la Tierra., en la sociedad, en nuestra propia cabeza. 
Queremos vivir un mundo que no existe. 

Nos dicen que ya no estamos atrapados en nuestro planeta, que podemos salir cuando queramos al Espacio, como hacen los astronautas. Pero seamos realistas: ¿lo haremos algún día? ¿Seremos capaces de coger una nave espacial y salir huyendo de este infierno al que llamamos hogar? 
No. 
Estamos atrapados. 

No puedes ni salir de la ciudad sin tener que pagar un dineral. Todo se basa en el dinero. 
¿Y quién sabe cuánto nos podrá costar un viaje espacial, si es que llega a producirse? 
Millones. Muchos millones. 
¿Y son ellos los que nos dicen que somos libres, aquellos que ponen el precio de las cosas y luego te mienten? 
Sí, son ellos. 
Te mienten diciendo que lo único que debes hacer para ser feliz es estudiar, trabajar, tener una familia, perseguir un sueño que todos sabemos que es prácticamente imposible. 

Yo sólo deseo que todo esto cambie, de verdad, no sólo aparentemente. 
Deseo que los que pongan las leyes también tengan que cumplirlas, y que si cometes un delito grave no puedas salir inmune gracias a una cuenta en un paraíso fiscal, a un maletín lleno de dinero ni a un maldito título que todos deben respetar. 
No.
Si incumples las normas atente a las consecuencias. Si  has creado una ley es para que  seas el primero en cumplirla. 
Sí, éste es mi deseo imposible de año nuevo: ser libre. Libre en todos los sentidos: 
Hacer algo porque me guste hacerlo, no porque me obliguen. Estar con quien quiera y cuando quiera. Poder salir a las cuatro de la mañana a la calle sin que ningún ladrón me robe y sin que ningún hijo de puta quién sabe quién me intente violar. Realmente, hacer lo que me venga en gana.
Quiero ser la dueña de mi pasado, de mi presente y de mi futuro. Quiero ser yo misma. Y, sobre todo, quiero volar. O, al menos, poder lanzarme en paracaídas, saltar al vacío con una cuerda o conducir a toda velocidad con una moto. 

Quiero sentir la libertad con todos mis sentidos.







ATENCIÓN:
Esta es mi opinión, no tiene por qué ser la vuestra ni nada de eso. Simplemente necesitaba soltar cómo me siento. 
Si alguien se siente ofendido, lo siento. No quiero insultos ni acusaciones. Yo respeto vuestra opinión, respetar vosotros la mía.
Gracias.

¿Y todo por qué?

"Haría casi cualquier cosa por no volverle a ver.

Podría fingir una serie de acosos y que mis padres me cambiaran de instituto.
Podría rogarles que nos mudáramos a otra ciudad, lejos de todo, y empezar de nuevo.
Podría coger un cúter y rasgarme el brazo, pero soy demasiado cobarde como para intentarlo.
También podría tomarme unas pastillas, tumbarme en la cama y descansar para siempre; pero en la mayoría de los casos acabas muriendo en el baño ahogado en tu propio vómito, y eso es asqueroso.
Otra cosa sería tirarme al río o colgarme de una cuerda, pero dicen que la muerte por asfixia es larga y angustiosa; y yo quiero que sea algo rápido, sin dolor, porque soy demasiado cobarde como para hacerme daño a mi misma.
La última opción que me queda es lanzarme al vacío desde un puente, pero no quiero causar problemas de limpieza a la comunidad... Debe ser muy asqueroso encontrarte un cuerpo ya medio deshecho por el impacto cuando estás conduciendo y, además, la marca de sangre es de por vida. 
Creo que mejor rechazo el plan del suicidio.

También podría echarme a volar como un pájaro, que me dieran la capacidad de abrir mis alas y huir a cambio de no bajar nunca a la tierra, de quedarme en las copas más altas de los árboles, de comer lo que tenga a mano. 
Así podría huir de todo lo que me atormenta, dejaría de ser una persona con preocupaciones y pasaría a ser un animal con la única preocupación de comer, beber, sobrevivir.

O podría encontrar a un duendecillo que me ofreciera la posibilidad de volver atrás en el tiempo para remendar mis errores, para elegir no haberle conocido, no haberme enamorado de él. Me haría firmar un contrato en el que el precio sería un trozo de mi alma, condenándola al Infierno y quitándome una parte de mí misma. 


¡Para, para! Creo que estás empezando a desvariar...



¿Y todo esto por qué? 
¿Por una mirada que me hipnotizó desde un primer momento? ¿Por una sonrisa preciosa? 
¿Por un te quiero que acabó con un me das asco
¿Por un nunca más que debió ser un para siempre?
¿O por un chico al que nunca debí dejar que entrase en mi vida, que revolviera mis sentimientos y que me lo quitara todo, para luego tirarme a la basura como una más?"


domingo, 11 de diciembre de 2011

Almas Gemelas



En primer lugar, Elizabeth Chandler es un seudónimo, aunque no lo parezca. La autora en sí se llama Mary Claire Helldorfer y sólo sé que es estadounidense, que ha escrito algún cuento infantil, alguna biografía y, sobre todo, literatura romántica y suspense. No hay apenas datos sobre su vida, así que no puedo deciros más.

 Aquí la tenemos. Sí, yo también me la imaginaba más joven y tal...  ¿Qué se le va a hacer? La mujer escribe bien, y eso es lo que importa.

A lo que iba. Almas gemelas, también conocida como La Trilogía de Culto (y no, no es la de Millenium) consta de nada más y nada menos que... 
Chan chan chan...
¡Tres libros! Qué raro, por algo se llama trilogía y no bilogía o tetralogía.

Bromas aparte. Los tres libros se han traducido al español en un solo tomo de 620 páginas. Es posible que el que no esté acostumbrado a leer piense que que una exageración, pero engancha y, si os soy sincera, se me ha hecho corto.

Venga, que ya toca. Voy a separaros el argumento en los tres libros, así se me hace más sencillo:


El beso de un ángel


En este primer libro se cuenta como Ivy, una adolescente tranquila y responsable, se muda a Stonehill con su madre y su hermano pequeño, Philip. Los hermanos, huérfanos de figura paterna, están acostumbrados a la mediocridad y a la soledad que les produce carecer de padre y, en ocasiones, de madre, ya que siempre andaba con algún novio. 

Ivy y Philip tienen cierta afición a la música, a los ángeles y a Ella, su gata. La primera en empezar a creer en los ángeles fue Ivy, quien estuvo a punto de morir ahogada cuando era pequeña por culpa de un novio de su madre y un ángel la salvó. Desde ese momento empezó a creer en ellos, sobre todo en su ángel de agua. Pero también desde ese momento le tuvo pánico al agua.

La madre de Ivy se casa con uno de los personajes más importantes de la ciudad, que vive en una mansión y a quien le sale el dinero por las orejas, aunque rápidamente les coge cariño a sus hijastros, casi tanto como el que le tiene a su propio hijo, Gregory.

Cuando llega nueva al instituto, Ivy hace un pequeño grupo de amigas, Suzanne y Beth. A la primera sólo le interesa la moda, los chicos y el hermanastro de Ivy. La segunda vive única y exclusivamente para sus relatos y siempre va cargada con un cuaderno y un lápiz.

Aunque también conoce a Tristán, uno de los chicos más populares del instituto, capitán del equipo de natación y campeón del estilo mariposa. Cuando se conocen Tristán está jugando con el hermano pequeño de Ivy durante el banquete de la boda. Ivy lleva un pomposo vestido rosa, Tristán, un frac y gambas en la nariz. A decir verdad, no es un encuentro muy romántico, pero, para compensárselo, Tristán salva a Ivy de caer al agua desde un trampolín y se ofrece a enseñarla a nadar. Eso, junto con que adopta a Ella, (a quien no quieren en casa de Ivy por haber "estropeado" una silla de cuero), es como empieza su amor.

En el resto del libro se narra una historia de amor pegajosa y demasiado azucarada para mi gusto, y acaba con un "accidente" de coche, en el que muere Tristán.


El poder del amor


Tras la muerte de Tristán, Ivy deja de creer en ángeles porque, según ella, si existieran no se hubieran llevado a Tristán. Lo malo es que Tristán, al morir, es nombrado ángel.

En su forma angelical Tristán conoce a Lacey, una ex-actriz que murió en un accidente de avión y que carece de tumba. Lacey es una muchacha que lleva el pelo de punta y las uñas puntiagudas, ambas cosas pintadas de morado. Le gusta llamar la atención, comentar los funerales y gastar alguna que otra bromita. Al ser la única "persona" con la que puede hablar, Tristán se acopla a Lacey y empiezan una amistad, al principio interesada. Tristán quiere demostrarle a Ivy que la quiere, Lacey quiere ganar puntos ayudando a Tristán para terminar su misión.

Mientras tanto, Ivy se refugia en su hermanastro, Gregory, quien había perdido hacía poco a su madre, (que se había suicidado), y la entendía perfectamente. Al dejar de creer, Ivy le regala a su hermano sus figuritas de ángeles con la condición de que nunca más le hablase de ellos. Pero los ángeles, es decir, Tristán y Lacey, les rondan. Philip ve una luz alrededor de ellos, Beth escribe cosas raras que ella no ha pensado y Will, un amigo de Gregory, dibuja ángeles.

El resto de la trama de esta segunda parte narra los intentos fallidos de Tristán por comunicarse con Ivy, el acercamiento de ésta a Gregory, y de los descubrimientos de Tristán alrededor del "accidente". Tristán descubre que posiblemente no fue un accidente y que Gregory tuvo algo que ver, pero no puede contarselo a Ivy porque ella no lo escucha.


Almas Gemelas


La última parte de la trilogía comienza con el "intento de suicidio" de Ivy. A causa de todo esto comienza de nuevo a creer poco a poco en ángeles, lo cual Tristán aprovecha para comunicarse con ella. Ivy se aparta de Gregory y se acerca más a Will. 
En esta última parte se producen demasiadas cosas extrañas:

    Eric, el mejor amigo de Gregory, muere de sobredosis.

    Ella aparece ahorcada.

    Philip desaparece.

Y mientras, Gregory se va convirtiendo en un personaje oscuro y sin sentimientos, con una actitud mecánica y muy poco pasional.


Conclusión final

Para empezar, que conste que no lo considero ni mucho menos uno de los mejores libros que he leído, pero, al mezclar amor y fantasía con misterio y suspense, pierde un poco de la cursilería inicial, y eso le hace ganar puntos. 
Y que se sepa que esta es la primera vez que me leo una trilogía entera de seguido, pero ha merecido la pena.

Os la recomiendo, sobre todo si no le tenéis mucho cariño a la literatura juvenil romántica o estáis cansados de que siempre traten de lo mismo.

jueves, 1 de diciembre de 2011

Oscuridad sin sueño

" - Cinco minutos más...
Noto como me sacuden de nuevo.
- Venga, mamá, cinco minutitos más - repito sin abrir aún los ojos. La voz se me entrecorta en un bostezo.

Un poco más despejado palpo en busca de la manta, pero, en vez de eso, sólo encuentro suelo, duro, frío...
Y ceniza.

Abro los ojos de repente, asustado. El sol me ciega e, instintivamente, los cierro. Vuelvo a abrirlos mientras me incorporo rápidamente. Ahora consigo ver algo más, no mucho, pero algo es algo.
Estoy en medio de montones y montones de enormes piedras que, seguramente, se habrán derrumbado de la montaña más cercana. Miro en derredor a mí, acostumbrándome lentamente a la luz.

¿Dónde estoy? 

No reconozco nada, no hay nada que me indique dónde estoy. Levanto la vista en busca de algún árbol, rama, estrella, cielo mismo, que me pueda dar alguna pista sobre mi situación, qué estoy haciendo aquí, qué es lo que ha pasado...
Pero no encuentro nada.

Me llevo una mano a la cabeza y me aparto el pelo de los ojos para ver mejor. Cuando la retiro me doy cuenta de que está mojada, con algo pegajoso. La miro detenidamente y lo veo:

Sangre. Roja, oscura, manchada.

Vuelvo a palparme la cabeza y noto dolor en el lugar exacto del que brota esa sangre.
Decido comprobar si he sufrido algún otro daño. Mi mente comienza a funcionar con normalidad mientras muevo lentamente los dedos de la mano izquierda, los de la derecha, las muñecas...

¡Ay! 

Creo que tengo un esguince en la muñeca derecha.
Continuo. Sigo moviendo poco a poco los brazos, los codos, los hombros... Un ligero dolor me recorre el brazo derecho, desde el hombro hasta la muñeca. Supongo que me apoyé sobre él cuando caí, no sé cuándo, ni cómo, ni porqué.

Me levanto despacio para comprobar el estado de mis piernas. Empiezo con la izquierda, la apoyo con cuidado. Parece que está bien, la tengo un poco dormida, pero eso es normal.
Seguidamente decido apoyar la pierna derecha...
Y me caigo.

Duele.

Ya en el suelo me palpo la pierna y noto como si estuviera deshecha, astillada. Como si una de esas enormes piedras me hubiera pasado por encima.

Decido no volver a levantarme, por si acaso. Debería esperar a que llegase algún equipo de rescate, si es que llega.

De pronto, oigo un ruido de pisadas a mi izquierda y giro la cabeza rápidamente. Un calambrazo me atraviesa el cerebro de lado a lado y, justo en ese momento, mi mente desconecta de nuevo, dirigiéndose otra vez a ese mundo de oscuridad sin sueños del que he venido."

sábado, 26 de noviembre de 2011

Sueños

¡Silencio!
Calla, escucha, cierra los ojos.
Ahora espera, pon toda tu atención a lo que estás oyendo.
Sí, eso. Respira, espira. Escucha con atención.
Respira, espira. No abras los ojos todavía.
¿Qué sientes?
Respira. Aún no sueltes el aire.
Pom, pom, clonc...
Espira.
Pom, pom, clonc...
¿Lo sientes? Es la lluvia.

No sólo tienes que escucharla, ni verla, ni notar su tacto húmedo. Tienes que sentirla, al igual que las olas contra las rocas.
Crash...
Imagina la espuma, cógela, si quieres incluso puedes saborearla. Pero sobre todo, siéntela.

Ahora es como si estuvieses en un barco, sentado en la cubierta, en medio de una tormenta. Te mojas, pero te da igual, tus ojos siguen clavados en el mar, como si nada pudiera apartarlos de sus profundidades, de sus misterios.
Mientras tanto las gotas que rebotan contra las tablas de la cubierta te salpican la cara.
Ploc, ploc...
Y, en ocasiones, golpean tubos y superficies de metal.
Clonc, clonc...
De lejos oyes el rugir de la marea, el choque de las olas contra el acantilado.
... Crash... Crash...
Sientes el viento, le oyes, le notas. Te revuelve el cabello. Arrastra consigo granitos de arena de una playa cercana. Te rozan, queman.
La luna se refleja sobre el agua, pacífica, inspirando tranquilidad.
El barco se mece al compás de las olas.
Poco a poco notas como te vas quedando dormido.

Al despertar, seco, en tu propia cama, a kilómetros y kilómetros del mar Mediterráneo, lo último que recuerdas es como la luna te sonreía y la tormenta te cantaba una nana, el mar te mecía y el viento te acariciaba.
Aún notas como el olor del mar se apodera de tu cuerpo.

martes, 22 de noviembre de 2011

Leyenda

"Cuentan las leyendas que allí, a lo lejos, tras las viejas montañas, en un lugar que se escapa de nuestro entendimiento, existe un río.
Cuentan también que ese río nace de las raíces de un tronco seco y que, de los muñones de sus ramas, aún brotan las lágrimas cristalinas que lloró una misteriosa muchacha hace ya tantos años que no hay nadie capaz de recordarla.
Dicen, además, que esta misteriosa doncella lleva desde entonces depositando cada día en las raíces las mismas flores que antaño brotaron de las ramas de ese árbol.
Dicen que lleva el rostro oculto, que es tan volátil como una pluma, silenciosa como una sombra.
Dicen que parece un rayo de luna, que aparece y desaparece como tal.
Dicen que nadie la ha visto jamás, y sin embargo existe.
Es tan real como la vida misma."

Confianza

Recuerdo el día en que comencé a escribir.
Fue un día horrible, estaba pasando una mala racha, todo a mi alrededor se estaba derrumbando, yo me estaba derrumbando.
Me encerré en una burbuja, leía, leía, leía... y apenas hablaba con nadie. Era como si necesitara aislarme, sufrir en silencio, yo sola. No confiaba en nadie, ni siquiera en mí misma. Era todo demasiado irreal, como si en el fondo todo mi ser se hubiera metido en esa burbuja. Apenas notaba lo que sentía, sabía que tenía una vida, una rutina, aunque si me preguntaras en ese momento no sabría explicar exactamente en qué consistía.
Llegó un momento en el que incluso me oía pensar a mí misma. Sé que no todo el mundo puede afirmar eso, algunos me dirán que es imposible; pero, si de verdad piensan eso, es porque nunca se han sentido solos de verdad.

Ese día cogí una hoja y comencé a escribir, escribía lo que sentía, lo que veía dentro de mi cabeza. Todo eso fue saliendo poco a poco, como si estuviera sacándolo con pinzas. Según escribía sentía que me iba relajando, como si en realidad le hubiera contado mis problemas a alguien real. Cuando levanté la hoja me encontré algo con sentido, no sólo ideas sueltas.
Fue esto lo que escribí:


"¿Nunca quisiste encerrarte en una burbuja y olvidarte de todo? Aislarte del mundo, cerrar ojos, oídos o, incluso, la mente. Cerrarte a todos los sentimientos y escucharte por dentro, para saber que es lo que realmente quieres. Olvidarte del miedo, la envidia, el dolor, las mentiras y engaños, las traiciones, los celos e, incluso, de algunas amistades dolorosas. Dejar atrás todos los problemas, tanto propios como ajenos. Volver a empezar de nuevo dejando pasar sólo el sentimiento de amor verdadero, aquella luz que ilumina tu vida. Dejar pasar solo eso hasta tu corazón y que lo demás se quede en tus oídos, que te pase indiferente. ¿Nunca deseaste eso? Sumirte en ese estado de paz y tranquilidad que nunca has conocido y que, seguramente, no conocerás jamás. Aquel estado al que sólo el verdadero amor puede acceder. Todo eso por el simple hecho de que los problemas no desaparecen sin más, con sólo desearlo; que siguen ahí y que nunca podrás apartarlos de tu vida.
Tendrás que vivir siempre con el dolor de compañero y el miedo como tu mejor amigo. Las mentiras y engaños como tu mejor estrategia y las traiciones como tus mejores clientes. Tus mejores amistades se romperán por los celos y la envidia, dejándote solo en este mundo hostil y peligroso en el que has nacido, sin conocer el verdadero amor. Sumido en una gran melancolía de la que no podrás salir nunca y con la tristeza como tu fiel y única amiga, sabiendo que esto que vives es la pura y triste realidad, sin la esperanza de que todo esto pueda cambiar. Toda la vida sumido en esa triste melancolía."

 drawing by Bizcochitos :)



A partir de entonces me acostumbré a escribir todo lo que pensaba, lo que sentía, lo que me hacía sentir así. De esa manera conseguí salir poco a poco de ese estado, como si el mundo volviera a tener color y sentido.

Tardé mucho más en conseguir confiar en alguien real. Recuerdo que tardé demasiado. 
Siempre fui de esas que escuchan los problemas de los demás pero nunca cuentan los suyos, como si tuvieran miedo. Fingía que confiaba en la gente, contaba parte de mis problemas, pero no explicaba como me sentía en realidad, como si me diesen miedo mis propios sentimientos. Poco a poco comencé a confiar más, me abrí más a la gente, resquebrajeé mi coraza, dejando salir algunas pocas cosas. 

Pero llega un momento en el que llega alguien, alguien que no crees que vaya a ser muy importante para ti, y consigue que empieces a confiar en él. Al principio es como un juego: "yo confío en ti si tú  confías en mí". Pero ese juego va a más, se convierte en una rutina. Le cuentas tus problemas sin esperar que él te cuente los suyos a cambio. Sabes que te escucha, y eso te hace sentir bien. Un día te das cuenta de que le has dado demasiado, que tu coraza tiene un agujero muy grande por el lado donde está él. Sientes que lo sabe todo sobre ti, y te das cuenta de que tú también sabes demasiado sobre él. Así es como se construye una mejor amistad, o el principio de algo más.
Amar es confiar en una persona más de lo que estás dispuesto a confiar en ti mismo.
Amar es darle a esa persona todo lo que tienes sin esperar nada a cambio.
Amar es muchas cosas, pero sobre todo, amar es compartir, darte cuenta de que todo lo que tienes, todo lo que eres, todo lo que te sucede... también le pertenece a él.
Ahora, cuando estoy mal, hablo con él. Aunque también escriba, aunque también confíe en otra gente, aunque aún me cueste (como dice mi madre, que hay que sacarme las palabras con sacacorchos).
Y es que él se ha convertido en uno más de mis cuadernitos de sentimientos, quizá en el más importante.

martes, 15 de noviembre de 2011

Siento que te extraño

Cuando te conocí estabas lesionado, ¡qué raro! Pero, ¿que se le va a hacer? Nunca fuiste un chico al que le preocupase en exceso su seguridad.
Yo sabía quien eras, te conocía de vista, pero casualidades del destino nos hicieron conocernos. Por aquel entonces, si no recuerdo mal, te gustaba el graffiti y tu posesión más preciada era una gorra, gorra con la que me obsesioné. La cogía y salía corriendo. Al principio te molestaba, después de algún tiempo ni siquiera te enfadabas y llegó un momento en que incluso me dejabas ponérmela. De todo esto ya han pasado dos años, pero dos años pasan rápido. Poco a poco me fui acostumbrando a ti, a tu manera de pensar, de ser, de hablar. Me caíste bien, fue demasiado sencillo tenerte como amigo. Durante algún tiempo nos dedicábamos a chincharnos, y cogimos confianza a base de eso. No recuerdo cuando me acostumbré a tus abrazos, ni a que me llamases enana. Tampoco recuerdo el momento en el que empecé a confiar tanto en ti, ni recuerdo cuando comencé a perderte. Fue demasiado fácil llegar hasta mí, igual de sencillo era que te fueras.

Poco después me mandaste a la mierda, aún no he llegado a comprender el por qué, aunque tampoco me diste una oportunidad para arreglarlo. De esto quizá haga un mes y pico, fue en ese momento cuando me di cuenta de que te había perdido. Si hubiera sido capaz de reaccionar a tiempo te hubiera suplicado que te quedases, que no te fueras. Pero ya no estás, y eso me duele, aunque haya veces que no quiera aceptarlo. Esas veces pienso que me has hecho demasiado daño como para sufrir por ti, pero no puedo evitarlo.
Te echo de menos, muchísimo.
Ya sé que es estúpido decirlo ahora, así. Hay noches en que no duermo, intentando reunir el valor suficiente para tratar de plantarme delante de ti y decírtelo, pero cuando llega el momento no me siento capaz di de abrir la boca. Lo único que quiero es desaparecer de tu vista, no molestarte, hacer lo que sueles hacer tú cuando me ves: fingir que no existo.
Otras veces deseo ser capaz de mirar a través de ti como tú sueles hacer conmigo, haciendo como que no me importas, aunque por dentro esté destrozada.
Hay días en los que te tengo tan cerca que podría tocarte si quisiera, pero no lo hago, por miedo a molestarte, a que te enfades más, a perderte para siempre.
Otros días me descubro mirándote, echándote de menos en silencio, viendo como hablas con la gente, deseando ser esa gente. En esos días me apetece golpearte con algo en la cabeza, fuerte, que te duela, solamente para oír tu voz, para que me dirijas la palabra, aunque sólo sea para insultarme. Quiero gritarte, hacerte saber que sigo aquí, que sigo sufriendo por ti, que te echo de menos, que necesito que me hables, o que me mires al menos. Que quiero que dejes de hacer como que no existo, que me mires, que me escuches cuando me atreva a decirte todo esto a la cara, que me contestes que tú también me echas de menos.

No sé si volverás, no sé si algún día podré recuperar todo lo que he perdido. Ya pasé por esto en otra ocasión.
Puede que vuelvas dentro de un año, cuando ya haya olvidado todo el daño que me hiciste, puede que entonces me digas que lo sientes, que me echas de menos. Y yo te perdonaré, como la tonta que soy. Pero ahí quedará todo, hablaremos de vez en cuando, nos abrazaremos de forma fría, no como antaño. Diré que estoy feliz por haberte recuperado, aunque en el fondo siga añorando cómo eran las cosas entonces, antes de perderte.

No quiero pensar en esto, pero a lo mejor te he perdido para siempre.

"Se van las últimas luces y acaba la función. Se van y tú estás ausente. Se van por siempre, pero a pesar de todo, siento que te extraño"




Se acabó la función, voy a dejar de fingir, voy a romper mi coraza, voy a dejar de hacer como que no me importa todo esto. Quiero que lo sepas, que te enteres de una vez, que siento haber hecho lo que se supone que he hecho, que quiero recuperarte.
Es hora de abrir mis sentimientos, aunque eso me haga sufrir. Voy a emborracharme con melancolía.
Lo gritaré a los cuatro vientos si es necesario.
TE ECHO DE MENOS.

M1♥

martes, 8 de noviembre de 2011

A Amaral le ha picado el bichito de Cuentacuentos

Sí, queridos amigos, a Amaral le ha dado por contar historias en sus canciones. Algunas son pequeñas historias sin sentido, otras llevan mucha razón, otras son simplemente momentos exactos de una discusión, pero el último disco está compuesto a base de leyendas. Y por supuesto, estoy hablando de...



Habrá mucha gente a la que no le guste Amaral, lo respeto, si no te gusta mucho un cantante a cabo de seis discos puede acabar agotándote. Algunos dicen que se ha vuelto aburrida, que ya no es lo que era, pero yo pienso que es mejor ir cambiando, porque si te quedas en el mismo registro musical te acabarás aburriendo tú mismo de lo que haces. Que es verdad, que Amaral ha perdido un poco de su musicalidad y la fuerza de sus canciones, pero ha ganado en letra. Que cada canción te cuenta una pequeña historieta que suena a leyenda, y eso está bien, es... diferente.





























lunes, 31 de octubre de 2011

Halloween

Hay gente que cree en Dios, o en Alá, o en Buda, o incluso en los Dioses del Olimpo. Hay gente que es agnóstica, que saben que hay algo, pero no saben explicar el qué. Otros creen en ángeles o, incluso, en hadas, duendes y demás seres fantásticos.
Yo no.
Yo creo en la Muerte.
Yo creo en el Más Allá, en brujas, en malos presagios, en maldiciones. Yo creo en Satanás y en el Infierno. Yo creo en el Destino, creo que la Muerte nos persigue, y que no podemos eludirla. Yo creo en espíritus y demás seres terroríficos.
En definitiva: yo creo en Halloween. Y, por eso, yo no lo celebro.
Yo lo vivo. A mi manera.


Podéis llamarme bicho raro si queréis. Hay gente para todo, sería demasiado aburrido que todos fuéramos iguales.

sábado, 29 de octubre de 2011

Poesía

Poesía. Quizá una de las pocas cosas que pueden emocionar a cualquiera, (dejando aparte la música). Puedes leerla en el idioma que quieras, con los versos medidos, las rimas, los recursos poéticos y, aunque no entiendas el idioma, te emocionas. Se te queda en la cabeza ese sonido, esa letra, ese sentimiento de cuando el autor creó la rima. Y piensas, cómo pensó Bécquer una vez, ¿qué sería del mundo sin poesía?

No digáis que, agotado su tesoro,
de asuntos falta, enmudeció la lira;
podrá no haber poetas, pero siempre
habrá poesía.
Mientras las ondas de la luz al beso
palpiten encendidas,
mientras el sol las desgarradas nubes
de fuego y oro vista,
mientras el aire en su regazo lleve
perfumes y armonías,
mientras haya en el mundo primavera,
¡habrá poesía!
... y más, y más...


Gustavo Adolfo Bécquer... Ese romántico empedernido, ese conocido autor de poesía, y de leyendas, ese... ese... ¿Cómo llamarlo? ¿Genio? Sí, ¿por qué no?
Bécquer, ese genio que se ha quedado en las memorias de todos nosotros. No es el mejor, ni el peor. Es uno más, pero yo lo adoro. Esa poesía que sólo él sabía hacer, simple, concisa, emocionante... 
Preciosa.

III
Sacudimiento extraño
que agita las ideas,
como huracán que empuja
las olas en tropel.
Murmullo que en el alma
se eleva y va creciendo, 
como volcán que sordo
anuncia que va a arder.
Deformes siluetas
de seres imposibles;
paisajes que aparecen
como a través de un tul;
Colores que fundiéndose
remedan en el aire
los átomos del iris
que nadan en la luz...    
...y sigue, tan larga como bonita.

VII
Del salón en el ángulo oscuro,
de su dueña tal vez olvidada,
silenciosa y cubierta de polvo,
veíase el arpa.
¡Cuánta nota dormía en sus cuerdas,
como el pájaro duerme en las ramas,
esperando la mano de nieve
que sabe arrancarlas!
¡Ay!, pensé; ¡cuántas veces el genio
así duerme en el fondo del alma,
y una voz, como Lázaro, espera
que le diga: "Levántate y anda"!



XXIII
[A ella. No sé...]
Por una mirada, un mundo;
por una sonrisa, un cielo;
por un beso... ¡Yo no sé
qué te diera por un beso!


XXIX
Sobre la falda tenía
el libro abierto;
en mi mejilla tocaban
sus rizos negros;
no veíamos las letra
ninguno creo;
y sin embargo guardábamos
hondo silencio.
¿Cuánto duró? Ni aun entonces
pude saberlo.
Sólo sé que no se oía
más que el aliento,
que apresurado escapaba
del labio seco.
Sólo sé que nos volvimos
los dos a un tiempo,
y nuestros ojos se hallaron
¡y sonó un beso!
...etcétera.


EL RAYO DE LUNA

"Yo no sé si esto es una historia que parece cuento o un cuento que parece historia; lo que puedo decir es que en su fondo hay una verdad, una verdad muy triste, de la que acaso yo seré uno de los últimos en aprovecharme, dadas mis condiciones de imaginación..."


Pero la poesía no se basa sólo en Bécquer, hay más y más poetas...


Como Rosalía de Castro:

Este vaise i aquel vaise,                                                    Este se va y aquel se va
e todos, todos se van.                                                        y todos, todos se van.
Galicia, sin homes quedas                                                Galicia, sin hombres quedas
que te poidan traballar.                                                    que te puedan trabajar.
  Tés, en cambio, orfos                                               tienes, en cambio, huérfanos 
         e orfas                                                                                y huérfanas 
e campos de soledad,                                                         y campos de soledad,
    e nais que non teñen fillos                                                  y madres que no tienen hijos
     e fillos que non ten pais.                                                     e hijos que no tienen padres.
   E tés corazóns que sufren                                                  Y tienes corazones que sufren
longas ausencias mortás,                                                  largas ausencias mortales,
 viudas de vivos e mortos                                                    viudas de vivos y muertos
que ninguén consolará.                                                         que nadie consolará.


O José de Espronceda:


Con diez cañones por banda,
viento en popa a toda vela,
no corta el mar, sino vuela,
un velero bergantín;
bajel pirata que llaman
por su bravura el Temido
en todo el mar conocido
del uno al otro confín...





O muchos, muchos más...

Y es que, sea cual sea nuestro poeta favorito, siempre tendremos algo en común: esa emoción que nos embarga cuando escuchamos poesía. 
Y es que, queridos niños y niñas, para gustos se inventaron los poetas :)