martes, 16 de agosto de 2011

Puntos

Existen muchos tipos de puntos, diferentes maneras de indicar pausas y, tal vez, demasiadas formas de decir adiós. Nunca me había parado a pensarlo, nunca se me había ocurrido buscar parecidos entre la vida y un texto literario. La vida tiene adioses, hasta luegos y demás formas de despedirse; la literatura tiene puntos. Y, en realidad, cada forma de puntuación tiene que ver con diferentes momentos de la vida.

En la literatura existe el punto y seguido, una pausa corta; en la vida está el hasta luego o el hasta mañana. Así, al igual que al leer un punto y seguido no nos damos cuenta apenas de su existencia, un hasta luego no merece la pena ser recordado. No es una despedida seria.

El punto y aparte es diferente. Y es que, del mismo modo que cuando ves a alguien después de mucho tiempo o recuperas una amistad que creías perdida, sí que merece la pena guardarlo en un rinconcito de tu corazón. Lloras cuando llegas a ese punto, pero sonríes al empezar el siguiente párrafo: es la mejor forma de definir la añoranza.

Como he dicho, existen muchos tipos de puntos, muchas maneras de despedirse, demasiados significados de la palabra adiós. Pero sólo uno es definitivo. El final de una historia está indicado por el punto y final y se pronuncia fin, the end, alla fine... Muchas formas de decirlo, pero un único significado. El final de una vida es la muerte, the death, le morte... El adiós definitivo.
A fin de cuentas la vida está llena de adioses de la misma manera que un libro está lleno de puntos. Pero para ambos hay un único final. Ya llegados a este punto no puedo evitar recordar la letra de una canción de LOVG (La Oreja de Van Gogh) que dice así:
Te sigo como le siguen los puntos finales a todas las frases suicidas que buscan su fin...

Y es que un punto y final también puede significar la muerte de un sueño.

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