lunes, 15 de agosto de 2011

Hora de hablar

Sospecho que, como en cualquier sitio, antes de hablar hay que presentarse y, antes de criticar a cualquiera hay que saber criticarse a uno mismo. Pues bien, es hora de hablar:
Empezaré por confesar que no soy nada del otro mundo: pequeñita, blanca, algo pecosa y, os sorprenderá, pelirroja. Sí, tengo el pelo naranja, pero no del típico naranja chillón, sino un poco más oscuro. También puedo decir que, como cualquier chica de mi edad (aclararé que tengo 15 años), tengo complejos. Así, desde mi punto de vista, soy demasiado bajita, demasiado blanca, demasiado ingenua -sí, mi ingenuidad es mi punto débil, mi talón de Aquiles, dicho con palabras bonitas-, demasiado infantil y demasiado buena.
Dicen que en este mundo no se puede ser buena persona, que enseguida te mangonean y acabas sufriendo, pero no puedo evitarlo. Si eres buena te imaginas que todos lo son, si tratas bien a alguien piensas que todos lo harían, si estás en contra de los racistas y los homofobos crees que no hay nadie capaz de seguir sus ideas. Pero los hay, y vaya que los hay. Estoy cansada de escuchar las palabras bollera y degenerada cuando ven a un par de chicas besándose, estoy cansada de las palabras marica o enfermo cuando un chico confiesa que es gay. Es absurdo. Si quieres a alguien, ¿qué más da que sea de tu sexo, del contrario, si es un perro, una planta o un mineral? ¿Qué importa que, si ese alguien te corresponde, sea un chico, una chica, blanco, negro o asiático?
Bueno, esta entrada iba sobre mí. Añado que soy Tauro, tengo miopía, mi color favorito es el verde y me encanta leer. Adoro a cualquier animal tenga pelo, plumas, escamas, ladre, maúlle, relinche o sisee. Pero, si tengo que elegir, prefiero los felinos, sobre todo los linces albinos, y es que así, blancos, me demuestran que no hay nada de malo en ser diferente.
Me gusta la noche, la luna llena y las estrellas, el mar, la playa y la montaña, las nubes del amanecer, las flores de la primavera y los colores del otoño, las historias de amor y fantasía y, no puedo negarlo, la mitología. Y ya, para ir acabando, tengo que decir que soy especial, diferente, rara, extraña, extravagante, original... Podéis elegir la palabra que más os guste, todas me definen por igual. ¿Que por qué? Eso es algo que iréis averiguando con el tiempo.
Queridos lectores, esto es sólo el principio de mi blog, crítica general y, antes que nada, desahogo personal. Espero que os guste.

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