lunes, 31 de octubre de 2011

Halloween

Hay gente que cree en Dios, o en Alá, o en Buda, o incluso en los Dioses del Olimpo. Hay gente que es agnóstica, que saben que hay algo, pero no saben explicar el qué. Otros creen en ángeles o, incluso, en hadas, duendes y demás seres fantásticos.
Yo no.
Yo creo en la Muerte.
Yo creo en el Más Allá, en brujas, en malos presagios, en maldiciones. Yo creo en Satanás y en el Infierno. Yo creo en el Destino, creo que la Muerte nos persigue, y que no podemos eludirla. Yo creo en espíritus y demás seres terroríficos.
En definitiva: yo creo en Halloween. Y, por eso, yo no lo celebro.
Yo lo vivo. A mi manera.


Podéis llamarme bicho raro si queréis. Hay gente para todo, sería demasiado aburrido que todos fuéramos iguales.

sábado, 29 de octubre de 2011

Poesía

Poesía. Quizá una de las pocas cosas que pueden emocionar a cualquiera, (dejando aparte la música). Puedes leerla en el idioma que quieras, con los versos medidos, las rimas, los recursos poéticos y, aunque no entiendas el idioma, te emocionas. Se te queda en la cabeza ese sonido, esa letra, ese sentimiento de cuando el autor creó la rima. Y piensas, cómo pensó Bécquer una vez, ¿qué sería del mundo sin poesía?

No digáis que, agotado su tesoro,
de asuntos falta, enmudeció la lira;
podrá no haber poetas, pero siempre
habrá poesía.
Mientras las ondas de la luz al beso
palpiten encendidas,
mientras el sol las desgarradas nubes
de fuego y oro vista,
mientras el aire en su regazo lleve
perfumes y armonías,
mientras haya en el mundo primavera,
¡habrá poesía!
... y más, y más...


Gustavo Adolfo Bécquer... Ese romántico empedernido, ese conocido autor de poesía, y de leyendas, ese... ese... ¿Cómo llamarlo? ¿Genio? Sí, ¿por qué no?
Bécquer, ese genio que se ha quedado en las memorias de todos nosotros. No es el mejor, ni el peor. Es uno más, pero yo lo adoro. Esa poesía que sólo él sabía hacer, simple, concisa, emocionante... 
Preciosa.

III
Sacudimiento extraño
que agita las ideas,
como huracán que empuja
las olas en tropel.
Murmullo que en el alma
se eleva y va creciendo, 
como volcán que sordo
anuncia que va a arder.
Deformes siluetas
de seres imposibles;
paisajes que aparecen
como a través de un tul;
Colores que fundiéndose
remedan en el aire
los átomos del iris
que nadan en la luz...    
...y sigue, tan larga como bonita.

VII
Del salón en el ángulo oscuro,
de su dueña tal vez olvidada,
silenciosa y cubierta de polvo,
veíase el arpa.
¡Cuánta nota dormía en sus cuerdas,
como el pájaro duerme en las ramas,
esperando la mano de nieve
que sabe arrancarlas!
¡Ay!, pensé; ¡cuántas veces el genio
así duerme en el fondo del alma,
y una voz, como Lázaro, espera
que le diga: "Levántate y anda"!



XXIII
[A ella. No sé...]
Por una mirada, un mundo;
por una sonrisa, un cielo;
por un beso... ¡Yo no sé
qué te diera por un beso!


XXIX
Sobre la falda tenía
el libro abierto;
en mi mejilla tocaban
sus rizos negros;
no veíamos las letra
ninguno creo;
y sin embargo guardábamos
hondo silencio.
¿Cuánto duró? Ni aun entonces
pude saberlo.
Sólo sé que no se oía
más que el aliento,
que apresurado escapaba
del labio seco.
Sólo sé que nos volvimos
los dos a un tiempo,
y nuestros ojos se hallaron
¡y sonó un beso!
...etcétera.


EL RAYO DE LUNA

"Yo no sé si esto es una historia que parece cuento o un cuento que parece historia; lo que puedo decir es que en su fondo hay una verdad, una verdad muy triste, de la que acaso yo seré uno de los últimos en aprovecharme, dadas mis condiciones de imaginación..."


Pero la poesía no se basa sólo en Bécquer, hay más y más poetas...


Como Rosalía de Castro:

Este vaise i aquel vaise,                                                    Este se va y aquel se va
e todos, todos se van.                                                        y todos, todos se van.
Galicia, sin homes quedas                                                Galicia, sin hombres quedas
que te poidan traballar.                                                    que te puedan trabajar.
  Tés, en cambio, orfos                                               tienes, en cambio, huérfanos 
         e orfas                                                                                y huérfanas 
e campos de soledad,                                                         y campos de soledad,
    e nais que non teñen fillos                                                  y madres que no tienen hijos
     e fillos que non ten pais.                                                     e hijos que no tienen padres.
   E tés corazóns que sufren                                                  Y tienes corazones que sufren
longas ausencias mortás,                                                  largas ausencias mortales,
 viudas de vivos e mortos                                                    viudas de vivos y muertos
que ninguén consolará.                                                         que nadie consolará.


O José de Espronceda:


Con diez cañones por banda,
viento en popa a toda vela,
no corta el mar, sino vuela,
un velero bergantín;
bajel pirata que llaman
por su bravura el Temido
en todo el mar conocido
del uno al otro confín...





O muchos, muchos más...

Y es que, sea cual sea nuestro poeta favorito, siempre tendremos algo en común: esa emoción que nos embarga cuando escuchamos poesía. 
Y es que, queridos niños y niñas, para gustos se inventaron los poetas :)

jueves, 20 de octubre de 2011

Demosle la bienvenida al nuevo miembro de nuestra pequeña familia :3

Bueno, esto no es propiamente una entrada de esas largas y eternas que me gustan tanto... Pero, ¿qué se le va a hacer? Hoy no estoy inspirada. Así que...
Ya sabéis lo que me gustan los animales, que los adoro y que si no he montado aún un zoo en mi casa es porque no hay espacio (y porque no quiero morir a manos de mi madre, por cierto), pero ello no me impide poder tener mascotas virtuales ^^
Esta vez he adoptado, nada más y nada menos, que... (redoble)

¡UN HAMSTER!

 ¿A que es una pequeña monada?



¡Atención! No muerde, pero cuidadito con como lo llamáis porque aún no le he encontrado un nombre que le vaya bien, ¿me ayudáis?


Todo aquel que quiera conocer al nuevo miembro de la familia, que se pase por la parte de abajo del blog :)

martes, 18 de octubre de 2011

Buenas noches, descansa

La vida ha jugado sus piezas,
y las ha perdido.
Es un juego eterno, nunca acaba, y es porque nadie sabe como acabar.
Primero juega su turno la vida, mueve sus piezas, pierde algunas, otras las mantiene, a veces gana otras.
Y luego le toca a la muerte, juega, arrasa, mueve, atrae hacia ella todas las piezas que pueda de su eterno contrincante, pero a veces pierde piezas.
Y sí, así es la vida, y la muerte. Que continuamente están naciendo niños, y que continuamente muere gente. Pero son gente que ya han vivido demasiado, que están cansados de todo. Es triste, pero es ley de vida.
Todos, llegados a un momento, morimos. Aunque podemos vivir la vida antes de que eso llegue, podemos crecer, trabajar, enamorarnos, envejecer junto a esa persona, tener hijos con ella...
Pero en ocasiones la muerte es cruel y se lleva piezas que aún no han podido vivir, que no saben lo que es enamorarse, ni ser padres...
Personas a las que le queda toda la vida por delante.

¿Qué a qué viene todo esto?
Pues bien, he perdido a un amigo de la infancia, a un amigo de esos que venía cada tarde a buscarte a casa, a preguntarte que si bajabas a jugar un rato. Un chico de esos que se van ganando un hueco en ti gracias a muchos años repitiéndose la misma rutina. Que aunque fuera más pequeño, aunque no estuviera en mi clase, aunque sólo coincidiera con él en ese momento del día, se convirtió en alguien especial, en un amigo.
Ese chico marcó mi infancia. Que miro hacia atrás y en la mayor parte de esos recuerdos en la plaza está él, con su balón de fútbol. Que le chinchábamos y nunca se picaba. Que era un niño alegre y que nada le preocupaba.
Que aunque hiciera mucho que no le veía le recuerdo como si fuese ayer. Que se me hace imposible asumir que ya no le volveré a ver nunca más, que no quiero pensar que se ha ido para siempre, que.. que... que bueno, que ojalá pudiera retroceder y poder haberme despedido de él, por lo menos.
Que a todo el mundo le llega su hora, pero que a los 14 años no se puede perder todo un futuro.
Que muchos niños se recuperan de la leucemia, pero, ¿por qué no pudiste ser tú uno de ellos?



Buenas noches Sergio, descansa. Te echaré de menos.
Y no te preocupes, no estarás solo, un trocito de mi infancia se ha ido contigo a donde sea que te hayas ido.

viernes, 14 de octubre de 2011

Nunca pensé que perder algo fuera tan doloroso

Supongo que, cuando estamos con una persona, nos volvemos un poco como esa persona quiere que seamos. Pero no sólo el lado débil de la pareja - si es que uno de los dos es más fuerte que el otro -, sino los dos. Ambos, de una forma u otra, acabamos viendo el mundo desde los ojos de esa persona, pensando como quiere que pensemos, siendo como quiere que seamos.
Como un espejo en el que se refleja la personalidad de esa persona.



Nos convertimos en algo así como una mula con orejeras. Vemos el camino que nos han marcado, sin importarnos lo demás. Vemos sólo la felicidad junto a esa persona, hasta que dicha felicidad se convierte en nuestro objetivo. Y pisamos hormigas, apartamos piedras y partimos árboles con tal de llegar hasta allí. Escarbaríamos una montaña de lado a lado con las manos si fuera necesario. Pero no nos damos cuenta de que fuera de nuestro campo de visión, de nuestro objetivo, hay personas que sufren con nuestros actos. Personas con las que podrías llegar a ser feliz más fácilmente, aunque fuera de otra manera. La amistad es mucho más fuerte y duradera que el amor, por lo menos a veces - o eso dicen -, pero nosotros no queremos darnos cuenta. Seguimos ensimismados con aquel puntito al que llamamos felicidad, con nuestro pequeño objetivo particular.
Pero, ¿y si perdiéramos la referencia de esa felicidad?
¿Qué pasaría si la mula con orejeras en la que nos hemos convertido perdiera la vista?
Que caería la vacío y, cuando no, se quedaría perdida para siempre.



Pero a veces, esa persona también es capaz de hacerte ver a las personas de distinta manera. Te come la cabeza, lo pone todo a su favor, todos sus defectos, todos sus fallos, y lo que no son fallos. Es incluso capaz de convertir sus virtudes en defectos con tal de salirse con la suya. Y en ese momento una de las personas más importantes de tu vida, una de tus mejores amigas, pasa a ser la puta niñata que quiere ligar contigo. Y entonces esa persona comete un error y esta otra te dice:

    "Ves, te lo dije. Es una puta, sólo quiere liarse contigo, lo único que quiere es que nos enfademos y cortemos, y así poder tenerte para ella sola.
Bla, bla, bla.
No merece la pena.

Mándala a la mierda de una vez."

Y tú, como hipnotizado, la haces caso, aunque el único "error" que haya cometido esa persona haya sido seguir comportándose como se comportaba antes.

Y a lo mejor en ese momento no te das cuenta, pero esa persona, al menos antes, era especial para ti.
Y tú para ella, seguramente, eras algo imprescindible para su felicidad.

¿Y si al perderte no ha perdido sólo una amistad, sino también un trozo de sí misma?

Demasiado tarde, te han lavado el cerebro, quizá ya no seas capaz de volver a pensar como antes.



¡ME ESTÁS VOLVIENDO LOCA!




¿Qué demonios está pasando?
¿Te has convertido en un fraude?
Estabas aquí, ahora no lo estás,
he sido reemplazada por otra.
Porque todavía sigues teniendo tú rostro,
pero hay algo extraño,
no eres el que recordaba.
Por favor, ¿me puedes explicar?
¿Te lavaron el cerebro?
¿Esto será para siempre?

Porque todo lo que dices,
todo lo que haces.
Me está volviendo loca, volviendo loca.
(Me estás volviendo loca).
Tú sabes que solíamos ser nosotros mismos,
¿quién demonios eres?
Me estás volviendo loca, volviendo loca.
Luego juré que pensaba que te conocía,
pero todo eso quedó en el ayer.
Y ahora lo cambias, ¿qué es eso?
Porque me estás volviendo loca, volviendo loca.

Piensas que eres real, pero eres falso.
Piensas que eres profundo, pero eres superficial.
Te has convertido en lo que odias.
Ahora estás perdido, eres sólo una sombra.
Así que tiramos de tus cuerdas,
porque no tiene sentido
que actúes como sí fueras mejor.
Puedes decir todas esas cosas 
a tus tan llamados amigos,
y quizás piensen que eres inteligente.

Pero todo lo que dices,
todo lo que haces.
Me está volviendo loca, volviendo loca.
(Me estás volviendo loca).
Tú sabes que solíamos ser nosotros mismos,
¿quién demonios eres?
Me estás volviendo loca, volviendo loca.
Luego juré que pensaba que te conocía,
pero todo eso quedó en el ayer.
Y ahora lo cambias, ¿qué es eso?
Porque me estás volviendo loca, volviendo loca.


Despierta, despierta, despierta.
Sé tu mismo.
Despierta, despierta, despierta.
Sé tu mismo.
Despierta, despierta, despierta.

Todo lo que dices,
todo lo que haces.
Me está volviendo loca, volviendo loca.
(Me estás volviendo loca).

Tú sabes que solíamos ser nosotros mismos,
¿quién demonios eres?
Me estás volviendo loca, volviendo loca. 

Y ahora, todo lo que dices,
todo lo que haces.
Me está volviendo loca, volviendo loca. 
(Me estás volviendo loca).
Entonces, ¿porqué juegas a tus juegos?
¿A quién intentas engañar?
Me estás volviendo loca, volviendo loca.
Y juré que pensaba que te conocía,
pero todo eso quedó en el ayer.
Y ahora lo cambias, ¿qué es eso?
Porque me estás volviendo loca, volviendo loca. 

martes, 11 de octubre de 2011

Noche de Brujas

Ya sé que aún queda mucho (20 días exactamente) para Halloween, pero tengo tantas ganas de que llegue que no puedo evitar pensar en todo lo relacionado con él. No sé como me puede gustar tanto todo este rollo de las celebraciones paganas y sus orígenes, puede que sea porque soy atea, o tal vez porque todo lo relacionado con la cultura celta me apasiona de una manera... ¿Cómo decirlo? Escalofriante. Sí, esa palabra puede servir.

Halloween, al contrario de todo lo que nos ha intentado vender Estados Unidos, no tiene su origen allí, ni siquiera tiene origen germánico. No, Halloween tiene origen celta, exactamente de una fiesta pagana conocida como Samhain, que, traducido del irlandés antiguo, viene a significar "fin del verano". Ésta festividad céltica se celebraba cuando terminaba la época de las cosechas, que para ellos daba inicio a la "estación oscura" (lo que nosotros podemos considerar como las estaciones de otoño e invierno), que comenzaba con el Año Nuevo Celta y se celebraba la noche del 31 de octubre al 1 de noviembre.
Según las creencias celtas la linea que separaba nuestro mundo con el "Otro Mundo" (que hace referencia al mundo feérico que coexiste con el de los seres humanos, donde viven todos los seres fantásticos) se debilitaba y, sólo por esa noche, los espíritus, tanto benévolos como malévolos, podían pasar a nuestro mundo. Los espíritus benévolos, principalmente los difuntos de las familias, eran homenajeados al mismo tiempo que se intentaba ahuyentar a los malos espíritus. Para poder alejar a estos espíritus de las casas se usaban trajes y máscaras, y así, adoptando su apariencia, evitaban ser dañados. En aquella época también era bastante común sacrificar animales del ganado y echar sus huesos a la hoguera (no entiendo muy bien que relación puede tener eso con los espíritus, pero bueno, cada uno a su rollo).

Y así, tras muchos siglos de adaptación, pasando primero por los pueblos romanos y continuando su viaje por los cristianos, quienes intentaron "limpiar" las huellas del paganismo suplantando la festividad de Samhain por la de Todos los Santos (que por eso se pasó del 13 de Mayo al 1 de Noviembre), llegamos hasta la cultura estadounidense, en 1840. Y desde entonces hasta nuestros días.
Una vez allí la festividad pasó de ser Samhain a llamarse Halloween (los estadounidenses y su manía de americanizarlo todo) y, a través de publicidad, películas, de crear leyendas e inventar costumbres, consiguieron hacer que llegase a nuestros días con la importancia que tiene ahora.

Y ahora es cuándo os preguntareis:
"¿Y si la mayor parte de las costumbres de Halloween no vienen de su origen, de dónde han salido?"
Vale, pues aunque no os lo preguntéis, pienso contarlo.

La primera costumbre: las velas.
Seguramente las hayáis visto en películas estadounidenses (¡qué raro!) sobre Halloween, y si no, ¿qué más da? No deja de ser una costumbre.
Pues bien. Todo eso de las velas en las ventanas, en casa, encima de la chimenea o en cualquier otro sitio es sólo para hacer ver a los difuntos de las familias que los seguían recordando y así evitar que vengan a aterrorizarles y a sumirlos en pesadillas, estropeándoles la noche.
Del mismo modo, igual que todo lo demás, como esa creencia ha desaparecido, las velas han pasado a ser un elemento más de decoración.

Segunda costumbre: ¿truco... o trato?
Pues bien, ¿qué es esto?
Antes de nada quiero traduciros mejor la expresión de "Trick or treat?". Trick, traducido literalmente, significa truco, y treat, del mismo modo, significaría trato. La mejor traducción posible, para lo que es el Halloween actual, sería ¿dulce o susto? Pero yo, que siempre le ando buscando el sentido original a todo, prefiero traducirlo como:
¿Hacemos un trato o te echo una maldición?
Venga, elegid, ¿truco... o trato?

Ahora voy a explicaros el por qué de todo esto. Y aquí llega el famoso Jack O'Lantern, una de las costumbres más famosas.
La leyenda de "Jack el Tacaño" es, aunque os resulte extraño, de origen celta. 
Jack era un malvado granjero que se dedicaba a mentir y a engañar a sus vecinos, lo que le hizo ganarse una reputación de persona tan malévola que podía rivalizar con el mismísimo Lucifer. Y es aquí donde entra en juego nuestro queridísimo odiado Diablo.
Satanás, carcomido por la envidia, acudió a Jack para comprobar si de verdad era una persona tan malvada como la pintaban. Y, tras disfrazarse de hombre normal y beber con él durante varias horas, descubrió que sí y decidió llevárselo al Infierno. Jack, tras la revelación de su acompañante, le pidió otra ronda y, como no tenían suficiente dinero para pagar, le retó a convertirse en una moneda para pagar al tabernero. Entonces, dando a conocer su astucia, Jack se metió la moneda en el bolsillo, donde también llevaba un crucifijo de plata, y sólo le concedió la libertad a cambio de dejarle libre un año.
Al año siguiente, el Diablo volvió para llevarse a esa oscura alma, pero Jack, de nuevo, le volvió a pedir otro favor envenenado a Satanás. Esta vez le pidió que le bajara una manzana de lo alto de un árbol y poder así disfrutar de su última comida. Y Lucifer, de nuevo, accedió. Lo que no sabía era que el granjero tallaría un crucifijo en el árbol, dejándolo otra vez bajo su poder. El trato de Jack para dejar libre al Diablo fue a más: esta vez Lucifer lo dejaría en paz durante 10 años y no volvería a intentar llevárselo al Inframundo.
Pero, por desgracia, el pobre Jack murió antes de que se cumplieran esos 10 años y, al no ser aceptado ni en el Cielo ni en el Infierno, fue condenado a vagar por los caminos con un nabo hueco en cuyo interior había una vela como única fuente de luz. Y es así como pasó a llamarse "Jack el de la linterna" o "Jack O'Lantern". Con el tiempo se empezaron a utilizar calabazas en vez de nabos porque eran mucho más espaciosas y fáciles de tallar. Estas calabazas las ponían en las ventanas para evitar que el terrorífico espectro viniera a ofrecerles el famoso truco o trato. 



Supongo que esta leyenda es la razón por la que el protagonista de una de las mejores películas de la historia se llame Jack.





Aunque el porqué de los niños recorriendo los barrios en busca de caramelos quizá ya sea otra historia.

domingo, 9 de octubre de 2011

Game over

Sí, he perdido.
Otra vez.
Mi vida consiste en eso, en perder, y perder, y perder...
Contra mí misma.

Hace tiempo me prometí que no volvería a llorar, que se acabó eso de llorar por tonterías, que hay cosas que no merecen la pena. Pero, ¿qué le voy a hacer? El mundo es más fuerte que yo.

Soy débil, me hundo con facilidad, me derrumbo por cualquier cosa. Caigo de repente, y luego soy incapaz de levantarme. Todo pierde sentido, miras al mundo desde detrás de una capa de niebla, un velo de oscuridad, o quizá sean las lágrimas que aún no se han atrevido a salir de tus ojos. ¿Quién sabe? Nadie se para nunca a pensar en cosas triviales cuando se encuentra en ese estado.

Sientes un nudo en la garganta que amenaza con no desaparecer, y que no desaparece. Te tragas las lágrimas, intentas que no escape ninguna, y un dolor amargo baja por la garganta, arañando ese nudo, haciendolo más grande y más doloroso.

Y mientras tanto nadie se da cuenta de esa lucha interior que estás sufriendo.

Los olores se te mezclan. Todo gira alrededor de ellos. Recuerdos lejanos, cercanos... Esos recuerdos que juntos no tienen ningún sentido.
Tu cabeza no descansa, da vueltas, las ideas contradictorias tiran cada una de un lado, piensas, y piensas, y piensas. Y no puedes parar de pensar. Y sigues pensando, y llega una idea absurda a tu cabeza:

"Ojalá algún día consigan inventar un interruptor para apagar los pensamientos."

Piensas que sería lo más fácil, que es muy simple, que quieres desconectar de una vez.
Y piensas que eso es lo que quieres: dejar de pensar.
Y vuelves a pensar que acabas de pensar que no quieres pensar.

Y entonces te das cuenta de que es imposible, que no puedes ganar a tu cabeza, que se ha vuelto contra ti y que nunca podrás contra ella.
Que has perdido la partida.

martes, 4 de octubre de 2011

Destino

- ¿Tú crees en el Destino?
- ¿El Destino? ¿Y eso qué es?
- El Destino es esa ciencia inexacta que toma las decisiones por ti. Es ese bichito que se cuela en tu cerebro y enchufa y desenchufa tus sentimientos a su antojo. Es ese cosquilleo que sientes en la base de la nuca cuando haces algo bien.

domingo, 2 de octubre de 2011

Flores de Sombra

Un jardín de flores negras.
Un reloj lunar.
Un misterioso chico enmascarado.
"Si quieres que no te olvide
haz algo que merezca la pena recordar."

Eso es lo único que se puede leer en la contraportada de Flores de Sombra, la última novela de Sofía Rhei; una historia de lo más variopinta que, si lo hubiese sabido, en vez de regalárselo a una de mis mejores amigas me lo hubiera quedado yo :)

Justo en el verano en el que tiene que cumplir 17 años, Hazel es arrastrada por su madre a un pueblo perdido de la mano de Dios... No pensemos mal de su madre, no es un monstruo, es una pobre mujer a la que su marido ha abandonado por su secretaria y, sin apenas dinero, ha tenido que buscar un lugar donde pudieran vivir más barato, es decir, la destartalada y abandonada casa que han heredado de tía Violet (que tuvo que mudarse más cerca del pub donde trabaja debido a su edad) y que no está, digamos, muy cerca del pueblo.

Umberfiel, también conocido por la protagonista como El Quinto Infierno, es un pueblo propio del antiguo Oeste, con sus casas de madera, sus caminos de tierra y, si le echáis un poco de imaginación, hasta una planta rodadora de esas que salen en las películas del Oeste. Osea, nada del otro mundo.
Allí la vida social de Hazel se ve reducida a cero, así como el entretenimiento y todo lo que pudiera implicar amigos y diversión, es decir, todo. La única solución que queda es el pub de tía Violet, que no es la mejor opción. Paseando por el pueblo encuentra un rinconcito en el que toda la decoración parece estar hecha a mano, incluyendo los pasteles que lucen en el escaparate. Allí conoce a Poppy, una chica que tiene la extraña manía de hacer pasteles con no uno, ni tres, sino dos ingredientes y cuyo secreto más guardado es su sueño de la infancia de ser artista de circo, más exactamente equilibrista. Con ella y el chico de la ventana, mejor dicho el hijo del alcalde, comienzan a investigar sobre la Casa de la Bruja, como se conoce a la casa de la familia de Hazel.

Justo el día en el que cumple 17 años, la adolescente recibe un regalo para nada esperado. ¿Se puede perder en un mismo día una mejor amiga y un novio? Eso mismo se plantea Hazel mientras pinta toda su habitación de negro, sin tener piedad por ningún mueble, libro u objeto. Pero algo aún más extraño pasa ese día: el jardín de su casa se transforma en un siniestro jardín de flores negras, con un misterioso reloj cuyas doce plantas florecen una a cada hora de la noche. Para colmo, como si no hubiera recibido regalos extraños ese día, encuentra una bolsa de terciopelo llena de, nada más y nada menos, que lentejas.

"Huele el perfume de la tercera flor mientras tocas la cuarta y la sexta, parpadea tres veces y mira a la luna mientras piensas en alguien a quien eches mucho de menos."


Esas son las instrucciones para llegar a Feeria, un lugar donde nada es lo que parece y la mayor parte de sus habitantes tienen como objetivo personal destruirse a sí mismos, aunque ello signifique hacer daño a los demás. Aunque no todos los habitantes de ese extraño lugar tienen por qué ser así, también puedes encontrar animales parlantes o a un misterioso chico enmascarado. Y aún mejor, ¡puedes comprar lo que sea con simples lentejas!
¿Se puede llegar a un lugar así sólo por casualidad? ¿Por qué un hurón parlante parece saber más sobre todas las cosas que la propia Hazel? ¿Y por qué el chico misterioso tiene una voz tan profunda e irresistible como el mismo Universo?
Peor aún,
¿qué harías si el equilibrio entre dos mundos dependiera de ti?

Bueno chicos, ahora que estáis metidos en la historia, creo que lo mejor sería terminar de leerla, ¿o no? :)