martes, 18 de octubre de 2011

Buenas noches, descansa

La vida ha jugado sus piezas,
y las ha perdido.
Es un juego eterno, nunca acaba, y es porque nadie sabe como acabar.
Primero juega su turno la vida, mueve sus piezas, pierde algunas, otras las mantiene, a veces gana otras.
Y luego le toca a la muerte, juega, arrasa, mueve, atrae hacia ella todas las piezas que pueda de su eterno contrincante, pero a veces pierde piezas.
Y sí, así es la vida, y la muerte. Que continuamente están naciendo niños, y que continuamente muere gente. Pero son gente que ya han vivido demasiado, que están cansados de todo. Es triste, pero es ley de vida.
Todos, llegados a un momento, morimos. Aunque podemos vivir la vida antes de que eso llegue, podemos crecer, trabajar, enamorarnos, envejecer junto a esa persona, tener hijos con ella...
Pero en ocasiones la muerte es cruel y se lleva piezas que aún no han podido vivir, que no saben lo que es enamorarse, ni ser padres...
Personas a las que le queda toda la vida por delante.

¿Qué a qué viene todo esto?
Pues bien, he perdido a un amigo de la infancia, a un amigo de esos que venía cada tarde a buscarte a casa, a preguntarte que si bajabas a jugar un rato. Un chico de esos que se van ganando un hueco en ti gracias a muchos años repitiéndose la misma rutina. Que aunque fuera más pequeño, aunque no estuviera en mi clase, aunque sólo coincidiera con él en ese momento del día, se convirtió en alguien especial, en un amigo.
Ese chico marcó mi infancia. Que miro hacia atrás y en la mayor parte de esos recuerdos en la plaza está él, con su balón de fútbol. Que le chinchábamos y nunca se picaba. Que era un niño alegre y que nada le preocupaba.
Que aunque hiciera mucho que no le veía le recuerdo como si fuese ayer. Que se me hace imposible asumir que ya no le volveré a ver nunca más, que no quiero pensar que se ha ido para siempre, que.. que... que bueno, que ojalá pudiera retroceder y poder haberme despedido de él, por lo menos.
Que a todo el mundo le llega su hora, pero que a los 14 años no se puede perder todo un futuro.
Que muchos niños se recuperan de la leucemia, pero, ¿por qué no pudiste ser tú uno de ellos?



Buenas noches Sergio, descansa. Te echaré de menos.
Y no te preocupes, no estarás solo, un trocito de mi infancia se ha ido contigo a donde sea que te hayas ido.

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