martes, 11 de octubre de 2011

Noche de Brujas

Ya sé que aún queda mucho (20 días exactamente) para Halloween, pero tengo tantas ganas de que llegue que no puedo evitar pensar en todo lo relacionado con él. No sé como me puede gustar tanto todo este rollo de las celebraciones paganas y sus orígenes, puede que sea porque soy atea, o tal vez porque todo lo relacionado con la cultura celta me apasiona de una manera... ¿Cómo decirlo? Escalofriante. Sí, esa palabra puede servir.

Halloween, al contrario de todo lo que nos ha intentado vender Estados Unidos, no tiene su origen allí, ni siquiera tiene origen germánico. No, Halloween tiene origen celta, exactamente de una fiesta pagana conocida como Samhain, que, traducido del irlandés antiguo, viene a significar "fin del verano". Ésta festividad céltica se celebraba cuando terminaba la época de las cosechas, que para ellos daba inicio a la "estación oscura" (lo que nosotros podemos considerar como las estaciones de otoño e invierno), que comenzaba con el Año Nuevo Celta y se celebraba la noche del 31 de octubre al 1 de noviembre.
Según las creencias celtas la linea que separaba nuestro mundo con el "Otro Mundo" (que hace referencia al mundo feérico que coexiste con el de los seres humanos, donde viven todos los seres fantásticos) se debilitaba y, sólo por esa noche, los espíritus, tanto benévolos como malévolos, podían pasar a nuestro mundo. Los espíritus benévolos, principalmente los difuntos de las familias, eran homenajeados al mismo tiempo que se intentaba ahuyentar a los malos espíritus. Para poder alejar a estos espíritus de las casas se usaban trajes y máscaras, y así, adoptando su apariencia, evitaban ser dañados. En aquella época también era bastante común sacrificar animales del ganado y echar sus huesos a la hoguera (no entiendo muy bien que relación puede tener eso con los espíritus, pero bueno, cada uno a su rollo).

Y así, tras muchos siglos de adaptación, pasando primero por los pueblos romanos y continuando su viaje por los cristianos, quienes intentaron "limpiar" las huellas del paganismo suplantando la festividad de Samhain por la de Todos los Santos (que por eso se pasó del 13 de Mayo al 1 de Noviembre), llegamos hasta la cultura estadounidense, en 1840. Y desde entonces hasta nuestros días.
Una vez allí la festividad pasó de ser Samhain a llamarse Halloween (los estadounidenses y su manía de americanizarlo todo) y, a través de publicidad, películas, de crear leyendas e inventar costumbres, consiguieron hacer que llegase a nuestros días con la importancia que tiene ahora.

Y ahora es cuándo os preguntareis:
"¿Y si la mayor parte de las costumbres de Halloween no vienen de su origen, de dónde han salido?"
Vale, pues aunque no os lo preguntéis, pienso contarlo.

La primera costumbre: las velas.
Seguramente las hayáis visto en películas estadounidenses (¡qué raro!) sobre Halloween, y si no, ¿qué más da? No deja de ser una costumbre.
Pues bien. Todo eso de las velas en las ventanas, en casa, encima de la chimenea o en cualquier otro sitio es sólo para hacer ver a los difuntos de las familias que los seguían recordando y así evitar que vengan a aterrorizarles y a sumirlos en pesadillas, estropeándoles la noche.
Del mismo modo, igual que todo lo demás, como esa creencia ha desaparecido, las velas han pasado a ser un elemento más de decoración.

Segunda costumbre: ¿truco... o trato?
Pues bien, ¿qué es esto?
Antes de nada quiero traduciros mejor la expresión de "Trick or treat?". Trick, traducido literalmente, significa truco, y treat, del mismo modo, significaría trato. La mejor traducción posible, para lo que es el Halloween actual, sería ¿dulce o susto? Pero yo, que siempre le ando buscando el sentido original a todo, prefiero traducirlo como:
¿Hacemos un trato o te echo una maldición?
Venga, elegid, ¿truco... o trato?

Ahora voy a explicaros el por qué de todo esto. Y aquí llega el famoso Jack O'Lantern, una de las costumbres más famosas.
La leyenda de "Jack el Tacaño" es, aunque os resulte extraño, de origen celta. 
Jack era un malvado granjero que se dedicaba a mentir y a engañar a sus vecinos, lo que le hizo ganarse una reputación de persona tan malévola que podía rivalizar con el mismísimo Lucifer. Y es aquí donde entra en juego nuestro queridísimo odiado Diablo.
Satanás, carcomido por la envidia, acudió a Jack para comprobar si de verdad era una persona tan malvada como la pintaban. Y, tras disfrazarse de hombre normal y beber con él durante varias horas, descubrió que sí y decidió llevárselo al Infierno. Jack, tras la revelación de su acompañante, le pidió otra ronda y, como no tenían suficiente dinero para pagar, le retó a convertirse en una moneda para pagar al tabernero. Entonces, dando a conocer su astucia, Jack se metió la moneda en el bolsillo, donde también llevaba un crucifijo de plata, y sólo le concedió la libertad a cambio de dejarle libre un año.
Al año siguiente, el Diablo volvió para llevarse a esa oscura alma, pero Jack, de nuevo, le volvió a pedir otro favor envenenado a Satanás. Esta vez le pidió que le bajara una manzana de lo alto de un árbol y poder así disfrutar de su última comida. Y Lucifer, de nuevo, accedió. Lo que no sabía era que el granjero tallaría un crucifijo en el árbol, dejándolo otra vez bajo su poder. El trato de Jack para dejar libre al Diablo fue a más: esta vez Lucifer lo dejaría en paz durante 10 años y no volvería a intentar llevárselo al Inframundo.
Pero, por desgracia, el pobre Jack murió antes de que se cumplieran esos 10 años y, al no ser aceptado ni en el Cielo ni en el Infierno, fue condenado a vagar por los caminos con un nabo hueco en cuyo interior había una vela como única fuente de luz. Y es así como pasó a llamarse "Jack el de la linterna" o "Jack O'Lantern". Con el tiempo se empezaron a utilizar calabazas en vez de nabos porque eran mucho más espaciosas y fáciles de tallar. Estas calabazas las ponían en las ventanas para evitar que el terrorífico espectro viniera a ofrecerles el famoso truco o trato. 



Supongo que esta leyenda es la razón por la que el protagonista de una de las mejores películas de la historia se llame Jack.





Aunque el porqué de los niños recorriendo los barrios en busca de caramelos quizá ya sea otra historia.

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