sábado, 29 de octubre de 2011

Poesía

Poesía. Quizá una de las pocas cosas que pueden emocionar a cualquiera, (dejando aparte la música). Puedes leerla en el idioma que quieras, con los versos medidos, las rimas, los recursos poéticos y, aunque no entiendas el idioma, te emocionas. Se te queda en la cabeza ese sonido, esa letra, ese sentimiento de cuando el autor creó la rima. Y piensas, cómo pensó Bécquer una vez, ¿qué sería del mundo sin poesía?

No digáis que, agotado su tesoro,
de asuntos falta, enmudeció la lira;
podrá no haber poetas, pero siempre
habrá poesía.
Mientras las ondas de la luz al beso
palpiten encendidas,
mientras el sol las desgarradas nubes
de fuego y oro vista,
mientras el aire en su regazo lleve
perfumes y armonías,
mientras haya en el mundo primavera,
¡habrá poesía!
... y más, y más...


Gustavo Adolfo Bécquer... Ese romántico empedernido, ese conocido autor de poesía, y de leyendas, ese... ese... ¿Cómo llamarlo? ¿Genio? Sí, ¿por qué no?
Bécquer, ese genio que se ha quedado en las memorias de todos nosotros. No es el mejor, ni el peor. Es uno más, pero yo lo adoro. Esa poesía que sólo él sabía hacer, simple, concisa, emocionante... 
Preciosa.

III
Sacudimiento extraño
que agita las ideas,
como huracán que empuja
las olas en tropel.
Murmullo que en el alma
se eleva y va creciendo, 
como volcán que sordo
anuncia que va a arder.
Deformes siluetas
de seres imposibles;
paisajes que aparecen
como a través de un tul;
Colores que fundiéndose
remedan en el aire
los átomos del iris
que nadan en la luz...    
...y sigue, tan larga como bonita.

VII
Del salón en el ángulo oscuro,
de su dueña tal vez olvidada,
silenciosa y cubierta de polvo,
veíase el arpa.
¡Cuánta nota dormía en sus cuerdas,
como el pájaro duerme en las ramas,
esperando la mano de nieve
que sabe arrancarlas!
¡Ay!, pensé; ¡cuántas veces el genio
así duerme en el fondo del alma,
y una voz, como Lázaro, espera
que le diga: "Levántate y anda"!



XXIII
[A ella. No sé...]
Por una mirada, un mundo;
por una sonrisa, un cielo;
por un beso... ¡Yo no sé
qué te diera por un beso!


XXIX
Sobre la falda tenía
el libro abierto;
en mi mejilla tocaban
sus rizos negros;
no veíamos las letra
ninguno creo;
y sin embargo guardábamos
hondo silencio.
¿Cuánto duró? Ni aun entonces
pude saberlo.
Sólo sé que no se oía
más que el aliento,
que apresurado escapaba
del labio seco.
Sólo sé que nos volvimos
los dos a un tiempo,
y nuestros ojos se hallaron
¡y sonó un beso!
...etcétera.


EL RAYO DE LUNA

"Yo no sé si esto es una historia que parece cuento o un cuento que parece historia; lo que puedo decir es que en su fondo hay una verdad, una verdad muy triste, de la que acaso yo seré uno de los últimos en aprovecharme, dadas mis condiciones de imaginación..."


Pero la poesía no se basa sólo en Bécquer, hay más y más poetas...


Como Rosalía de Castro:

Este vaise i aquel vaise,                                                    Este se va y aquel se va
e todos, todos se van.                                                        y todos, todos se van.
Galicia, sin homes quedas                                                Galicia, sin hombres quedas
que te poidan traballar.                                                    que te puedan trabajar.
  Tés, en cambio, orfos                                               tienes, en cambio, huérfanos 
         e orfas                                                                                y huérfanas 
e campos de soledad,                                                         y campos de soledad,
    e nais que non teñen fillos                                                  y madres que no tienen hijos
     e fillos que non ten pais.                                                     e hijos que no tienen padres.
   E tés corazóns que sufren                                                  Y tienes corazones que sufren
longas ausencias mortás,                                                  largas ausencias mortales,
 viudas de vivos e mortos                                                    viudas de vivos y muertos
que ninguén consolará.                                                         que nadie consolará.


O José de Espronceda:


Con diez cañones por banda,
viento en popa a toda vela,
no corta el mar, sino vuela,
un velero bergantín;
bajel pirata que llaman
por su bravura el Temido
en todo el mar conocido
del uno al otro confín...





O muchos, muchos más...

Y es que, sea cual sea nuestro poeta favorito, siempre tendremos algo en común: esa emoción que nos embarga cuando escuchamos poesía. 
Y es que, queridos niños y niñas, para gustos se inventaron los poetas :)

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