sábado, 26 de noviembre de 2011

Sueños

¡Silencio!
Calla, escucha, cierra los ojos.
Ahora espera, pon toda tu atención a lo que estás oyendo.
Sí, eso. Respira, espira. Escucha con atención.
Respira, espira. No abras los ojos todavía.
¿Qué sientes?
Respira. Aún no sueltes el aire.
Pom, pom, clonc...
Espira.
Pom, pom, clonc...
¿Lo sientes? Es la lluvia.

No sólo tienes que escucharla, ni verla, ni notar su tacto húmedo. Tienes que sentirla, al igual que las olas contra las rocas.
Crash...
Imagina la espuma, cógela, si quieres incluso puedes saborearla. Pero sobre todo, siéntela.

Ahora es como si estuvieses en un barco, sentado en la cubierta, en medio de una tormenta. Te mojas, pero te da igual, tus ojos siguen clavados en el mar, como si nada pudiera apartarlos de sus profundidades, de sus misterios.
Mientras tanto las gotas que rebotan contra las tablas de la cubierta te salpican la cara.
Ploc, ploc...
Y, en ocasiones, golpean tubos y superficies de metal.
Clonc, clonc...
De lejos oyes el rugir de la marea, el choque de las olas contra el acantilado.
... Crash... Crash...
Sientes el viento, le oyes, le notas. Te revuelve el cabello. Arrastra consigo granitos de arena de una playa cercana. Te rozan, queman.
La luna se refleja sobre el agua, pacífica, inspirando tranquilidad.
El barco se mece al compás de las olas.
Poco a poco notas como te vas quedando dormido.

Al despertar, seco, en tu propia cama, a kilómetros y kilómetros del mar Mediterráneo, lo último que recuerdas es como la luna te sonreía y la tormenta te cantaba una nana, el mar te mecía y el viento te acariciaba.
Aún notas como el olor del mar se apodera de tu cuerpo.

martes, 22 de noviembre de 2011

Leyenda

"Cuentan las leyendas que allí, a lo lejos, tras las viejas montañas, en un lugar que se escapa de nuestro entendimiento, existe un río.
Cuentan también que ese río nace de las raíces de un tronco seco y que, de los muñones de sus ramas, aún brotan las lágrimas cristalinas que lloró una misteriosa muchacha hace ya tantos años que no hay nadie capaz de recordarla.
Dicen, además, que esta misteriosa doncella lleva desde entonces depositando cada día en las raíces las mismas flores que antaño brotaron de las ramas de ese árbol.
Dicen que lleva el rostro oculto, que es tan volátil como una pluma, silenciosa como una sombra.
Dicen que parece un rayo de luna, que aparece y desaparece como tal.
Dicen que nadie la ha visto jamás, y sin embargo existe.
Es tan real como la vida misma."

Confianza

Recuerdo el día en que comencé a escribir.
Fue un día horrible, estaba pasando una mala racha, todo a mi alrededor se estaba derrumbando, yo me estaba derrumbando.
Me encerré en una burbuja, leía, leía, leía... y apenas hablaba con nadie. Era como si necesitara aislarme, sufrir en silencio, yo sola. No confiaba en nadie, ni siquiera en mí misma. Era todo demasiado irreal, como si en el fondo todo mi ser se hubiera metido en esa burbuja. Apenas notaba lo que sentía, sabía que tenía una vida, una rutina, aunque si me preguntaras en ese momento no sabría explicar exactamente en qué consistía.
Llegó un momento en el que incluso me oía pensar a mí misma. Sé que no todo el mundo puede afirmar eso, algunos me dirán que es imposible; pero, si de verdad piensan eso, es porque nunca se han sentido solos de verdad.

Ese día cogí una hoja y comencé a escribir, escribía lo que sentía, lo que veía dentro de mi cabeza. Todo eso fue saliendo poco a poco, como si estuviera sacándolo con pinzas. Según escribía sentía que me iba relajando, como si en realidad le hubiera contado mis problemas a alguien real. Cuando levanté la hoja me encontré algo con sentido, no sólo ideas sueltas.
Fue esto lo que escribí:


"¿Nunca quisiste encerrarte en una burbuja y olvidarte de todo? Aislarte del mundo, cerrar ojos, oídos o, incluso, la mente. Cerrarte a todos los sentimientos y escucharte por dentro, para saber que es lo que realmente quieres. Olvidarte del miedo, la envidia, el dolor, las mentiras y engaños, las traiciones, los celos e, incluso, de algunas amistades dolorosas. Dejar atrás todos los problemas, tanto propios como ajenos. Volver a empezar de nuevo dejando pasar sólo el sentimiento de amor verdadero, aquella luz que ilumina tu vida. Dejar pasar solo eso hasta tu corazón y que lo demás se quede en tus oídos, que te pase indiferente. ¿Nunca deseaste eso? Sumirte en ese estado de paz y tranquilidad que nunca has conocido y que, seguramente, no conocerás jamás. Aquel estado al que sólo el verdadero amor puede acceder. Todo eso por el simple hecho de que los problemas no desaparecen sin más, con sólo desearlo; que siguen ahí y que nunca podrás apartarlos de tu vida.
Tendrás que vivir siempre con el dolor de compañero y el miedo como tu mejor amigo. Las mentiras y engaños como tu mejor estrategia y las traiciones como tus mejores clientes. Tus mejores amistades se romperán por los celos y la envidia, dejándote solo en este mundo hostil y peligroso en el que has nacido, sin conocer el verdadero amor. Sumido en una gran melancolía de la que no podrás salir nunca y con la tristeza como tu fiel y única amiga, sabiendo que esto que vives es la pura y triste realidad, sin la esperanza de que todo esto pueda cambiar. Toda la vida sumido en esa triste melancolía."

 drawing by Bizcochitos :)



A partir de entonces me acostumbré a escribir todo lo que pensaba, lo que sentía, lo que me hacía sentir así. De esa manera conseguí salir poco a poco de ese estado, como si el mundo volviera a tener color y sentido.

Tardé mucho más en conseguir confiar en alguien real. Recuerdo que tardé demasiado. 
Siempre fui de esas que escuchan los problemas de los demás pero nunca cuentan los suyos, como si tuvieran miedo. Fingía que confiaba en la gente, contaba parte de mis problemas, pero no explicaba como me sentía en realidad, como si me diesen miedo mis propios sentimientos. Poco a poco comencé a confiar más, me abrí más a la gente, resquebrajeé mi coraza, dejando salir algunas pocas cosas. 

Pero llega un momento en el que llega alguien, alguien que no crees que vaya a ser muy importante para ti, y consigue que empieces a confiar en él. Al principio es como un juego: "yo confío en ti si tú  confías en mí". Pero ese juego va a más, se convierte en una rutina. Le cuentas tus problemas sin esperar que él te cuente los suyos a cambio. Sabes que te escucha, y eso te hace sentir bien. Un día te das cuenta de que le has dado demasiado, que tu coraza tiene un agujero muy grande por el lado donde está él. Sientes que lo sabe todo sobre ti, y te das cuenta de que tú también sabes demasiado sobre él. Así es como se construye una mejor amistad, o el principio de algo más.
Amar es confiar en una persona más de lo que estás dispuesto a confiar en ti mismo.
Amar es darle a esa persona todo lo que tienes sin esperar nada a cambio.
Amar es muchas cosas, pero sobre todo, amar es compartir, darte cuenta de que todo lo que tienes, todo lo que eres, todo lo que te sucede... también le pertenece a él.
Ahora, cuando estoy mal, hablo con él. Aunque también escriba, aunque también confíe en otra gente, aunque aún me cueste (como dice mi madre, que hay que sacarme las palabras con sacacorchos).
Y es que él se ha convertido en uno más de mis cuadernitos de sentimientos, quizá en el más importante.

martes, 15 de noviembre de 2011

Siento que te extraño

Cuando te conocí estabas lesionado, ¡qué raro! Pero, ¿que se le va a hacer? Nunca fuiste un chico al que le preocupase en exceso su seguridad.
Yo sabía quien eras, te conocía de vista, pero casualidades del destino nos hicieron conocernos. Por aquel entonces, si no recuerdo mal, te gustaba el graffiti y tu posesión más preciada era una gorra, gorra con la que me obsesioné. La cogía y salía corriendo. Al principio te molestaba, después de algún tiempo ni siquiera te enfadabas y llegó un momento en que incluso me dejabas ponérmela. De todo esto ya han pasado dos años, pero dos años pasan rápido. Poco a poco me fui acostumbrando a ti, a tu manera de pensar, de ser, de hablar. Me caíste bien, fue demasiado sencillo tenerte como amigo. Durante algún tiempo nos dedicábamos a chincharnos, y cogimos confianza a base de eso. No recuerdo cuando me acostumbré a tus abrazos, ni a que me llamases enana. Tampoco recuerdo el momento en el que empecé a confiar tanto en ti, ni recuerdo cuando comencé a perderte. Fue demasiado fácil llegar hasta mí, igual de sencillo era que te fueras.

Poco después me mandaste a la mierda, aún no he llegado a comprender el por qué, aunque tampoco me diste una oportunidad para arreglarlo. De esto quizá haga un mes y pico, fue en ese momento cuando me di cuenta de que te había perdido. Si hubiera sido capaz de reaccionar a tiempo te hubiera suplicado que te quedases, que no te fueras. Pero ya no estás, y eso me duele, aunque haya veces que no quiera aceptarlo. Esas veces pienso que me has hecho demasiado daño como para sufrir por ti, pero no puedo evitarlo.
Te echo de menos, muchísimo.
Ya sé que es estúpido decirlo ahora, así. Hay noches en que no duermo, intentando reunir el valor suficiente para tratar de plantarme delante de ti y decírtelo, pero cuando llega el momento no me siento capaz di de abrir la boca. Lo único que quiero es desaparecer de tu vista, no molestarte, hacer lo que sueles hacer tú cuando me ves: fingir que no existo.
Otras veces deseo ser capaz de mirar a través de ti como tú sueles hacer conmigo, haciendo como que no me importas, aunque por dentro esté destrozada.
Hay días en los que te tengo tan cerca que podría tocarte si quisiera, pero no lo hago, por miedo a molestarte, a que te enfades más, a perderte para siempre.
Otros días me descubro mirándote, echándote de menos en silencio, viendo como hablas con la gente, deseando ser esa gente. En esos días me apetece golpearte con algo en la cabeza, fuerte, que te duela, solamente para oír tu voz, para que me dirijas la palabra, aunque sólo sea para insultarme. Quiero gritarte, hacerte saber que sigo aquí, que sigo sufriendo por ti, que te echo de menos, que necesito que me hables, o que me mires al menos. Que quiero que dejes de hacer como que no existo, que me mires, que me escuches cuando me atreva a decirte todo esto a la cara, que me contestes que tú también me echas de menos.

No sé si volverás, no sé si algún día podré recuperar todo lo que he perdido. Ya pasé por esto en otra ocasión.
Puede que vuelvas dentro de un año, cuando ya haya olvidado todo el daño que me hiciste, puede que entonces me digas que lo sientes, que me echas de menos. Y yo te perdonaré, como la tonta que soy. Pero ahí quedará todo, hablaremos de vez en cuando, nos abrazaremos de forma fría, no como antaño. Diré que estoy feliz por haberte recuperado, aunque en el fondo siga añorando cómo eran las cosas entonces, antes de perderte.

No quiero pensar en esto, pero a lo mejor te he perdido para siempre.

"Se van las últimas luces y acaba la función. Se van y tú estás ausente. Se van por siempre, pero a pesar de todo, siento que te extraño"




Se acabó la función, voy a dejar de fingir, voy a romper mi coraza, voy a dejar de hacer como que no me importa todo esto. Quiero que lo sepas, que te enteres de una vez, que siento haber hecho lo que se supone que he hecho, que quiero recuperarte.
Es hora de abrir mis sentimientos, aunque eso me haga sufrir. Voy a emborracharme con melancolía.
Lo gritaré a los cuatro vientos si es necesario.
TE ECHO DE MENOS.

M1♥

martes, 8 de noviembre de 2011

A Amaral le ha picado el bichito de Cuentacuentos

Sí, queridos amigos, a Amaral le ha dado por contar historias en sus canciones. Algunas son pequeñas historias sin sentido, otras llevan mucha razón, otras son simplemente momentos exactos de una discusión, pero el último disco está compuesto a base de leyendas. Y por supuesto, estoy hablando de...



Habrá mucha gente a la que no le guste Amaral, lo respeto, si no te gusta mucho un cantante a cabo de seis discos puede acabar agotándote. Algunos dicen que se ha vuelto aburrida, que ya no es lo que era, pero yo pienso que es mejor ir cambiando, porque si te quedas en el mismo registro musical te acabarás aburriendo tú mismo de lo que haces. Que es verdad, que Amaral ha perdido un poco de su musicalidad y la fuerza de sus canciones, pero ha ganado en letra. Que cada canción te cuenta una pequeña historieta que suena a leyenda, y eso está bien, es... diferente.