domingo, 11 de diciembre de 2011

Almas Gemelas



En primer lugar, Elizabeth Chandler es un seudónimo, aunque no lo parezca. La autora en sí se llama Mary Claire Helldorfer y sólo sé que es estadounidense, que ha escrito algún cuento infantil, alguna biografía y, sobre todo, literatura romántica y suspense. No hay apenas datos sobre su vida, así que no puedo deciros más.

 Aquí la tenemos. Sí, yo también me la imaginaba más joven y tal...  ¿Qué se le va a hacer? La mujer escribe bien, y eso es lo que importa.

A lo que iba. Almas gemelas, también conocida como La Trilogía de Culto (y no, no es la de Millenium) consta de nada más y nada menos que... 
Chan chan chan...
¡Tres libros! Qué raro, por algo se llama trilogía y no bilogía o tetralogía.

Bromas aparte. Los tres libros se han traducido al español en un solo tomo de 620 páginas. Es posible que el que no esté acostumbrado a leer piense que que una exageración, pero engancha y, si os soy sincera, se me ha hecho corto.

Venga, que ya toca. Voy a separaros el argumento en los tres libros, así se me hace más sencillo:


El beso de un ángel


En este primer libro se cuenta como Ivy, una adolescente tranquila y responsable, se muda a Stonehill con su madre y su hermano pequeño, Philip. Los hermanos, huérfanos de figura paterna, están acostumbrados a la mediocridad y a la soledad que les produce carecer de padre y, en ocasiones, de madre, ya que siempre andaba con algún novio. 

Ivy y Philip tienen cierta afición a la música, a los ángeles y a Ella, su gata. La primera en empezar a creer en los ángeles fue Ivy, quien estuvo a punto de morir ahogada cuando era pequeña por culpa de un novio de su madre y un ángel la salvó. Desde ese momento empezó a creer en ellos, sobre todo en su ángel de agua. Pero también desde ese momento le tuvo pánico al agua.

La madre de Ivy se casa con uno de los personajes más importantes de la ciudad, que vive en una mansión y a quien le sale el dinero por las orejas, aunque rápidamente les coge cariño a sus hijastros, casi tanto como el que le tiene a su propio hijo, Gregory.

Cuando llega nueva al instituto, Ivy hace un pequeño grupo de amigas, Suzanne y Beth. A la primera sólo le interesa la moda, los chicos y el hermanastro de Ivy. La segunda vive única y exclusivamente para sus relatos y siempre va cargada con un cuaderno y un lápiz.

Aunque también conoce a Tristán, uno de los chicos más populares del instituto, capitán del equipo de natación y campeón del estilo mariposa. Cuando se conocen Tristán está jugando con el hermano pequeño de Ivy durante el banquete de la boda. Ivy lleva un pomposo vestido rosa, Tristán, un frac y gambas en la nariz. A decir verdad, no es un encuentro muy romántico, pero, para compensárselo, Tristán salva a Ivy de caer al agua desde un trampolín y se ofrece a enseñarla a nadar. Eso, junto con que adopta a Ella, (a quien no quieren en casa de Ivy por haber "estropeado" una silla de cuero), es como empieza su amor.

En el resto del libro se narra una historia de amor pegajosa y demasiado azucarada para mi gusto, y acaba con un "accidente" de coche, en el que muere Tristán.


El poder del amor


Tras la muerte de Tristán, Ivy deja de creer en ángeles porque, según ella, si existieran no se hubieran llevado a Tristán. Lo malo es que Tristán, al morir, es nombrado ángel.

En su forma angelical Tristán conoce a Lacey, una ex-actriz que murió en un accidente de avión y que carece de tumba. Lacey es una muchacha que lleva el pelo de punta y las uñas puntiagudas, ambas cosas pintadas de morado. Le gusta llamar la atención, comentar los funerales y gastar alguna que otra bromita. Al ser la única "persona" con la que puede hablar, Tristán se acopla a Lacey y empiezan una amistad, al principio interesada. Tristán quiere demostrarle a Ivy que la quiere, Lacey quiere ganar puntos ayudando a Tristán para terminar su misión.

Mientras tanto, Ivy se refugia en su hermanastro, Gregory, quien había perdido hacía poco a su madre, (que se había suicidado), y la entendía perfectamente. Al dejar de creer, Ivy le regala a su hermano sus figuritas de ángeles con la condición de que nunca más le hablase de ellos. Pero los ángeles, es decir, Tristán y Lacey, les rondan. Philip ve una luz alrededor de ellos, Beth escribe cosas raras que ella no ha pensado y Will, un amigo de Gregory, dibuja ángeles.

El resto de la trama de esta segunda parte narra los intentos fallidos de Tristán por comunicarse con Ivy, el acercamiento de ésta a Gregory, y de los descubrimientos de Tristán alrededor del "accidente". Tristán descubre que posiblemente no fue un accidente y que Gregory tuvo algo que ver, pero no puede contarselo a Ivy porque ella no lo escucha.


Almas Gemelas


La última parte de la trilogía comienza con el "intento de suicidio" de Ivy. A causa de todo esto comienza de nuevo a creer poco a poco en ángeles, lo cual Tristán aprovecha para comunicarse con ella. Ivy se aparta de Gregory y se acerca más a Will. 
En esta última parte se producen demasiadas cosas extrañas:

    Eric, el mejor amigo de Gregory, muere de sobredosis.

    Ella aparece ahorcada.

    Philip desaparece.

Y mientras, Gregory se va convirtiendo en un personaje oscuro y sin sentimientos, con una actitud mecánica y muy poco pasional.


Conclusión final

Para empezar, que conste que no lo considero ni mucho menos uno de los mejores libros que he leído, pero, al mezclar amor y fantasía con misterio y suspense, pierde un poco de la cursilería inicial, y eso le hace ganar puntos. 
Y que se sepa que esta es la primera vez que me leo una trilogía entera de seguido, pero ha merecido la pena.

Os la recomiendo, sobre todo si no le tenéis mucho cariño a la literatura juvenil romántica o estáis cansados de que siempre traten de lo mismo.

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