viernes, 13 de enero de 2012

Olvido

Miro fijamente la figura que se refleja en el espejo y comienzo a analizar sus rasgos. Lo que antes era un rostro lleno de color es ahora una tez blanca, tanto como la leche. Podría ser bonito, pero no, no es el típico blanco-princesa, no. Es un pálido ojeroso, sin esa forma redondeada tan graciosa. Los rasgos se han afilado, dando paso a líneas rectas donde antes había curvas. Ahora parecen más fríos, más frágiles, más débiles. Veo dos surcos donde antes había dos graciosas mejillas sonrojadas. Lo toco, palpando todas las líneas, todos los surcos, todas las grietas que se han formado en la piel. Sigo analizando ese rostro tan desconocido para mí. Ahora encuentro unos ojos apagados donde antes estaban unos enormes ojos de color chocolate llenos de vitalidad y, donde solía haber una sonrisa alegre me encuentro una sonrisa rota, una alegría inexistente. Sigo palpándolo, como si no pudiera creer lo que veo. Cojo aire y lo expulso lentamente, preparándome para lo que voy a ver a continuación. Me aparto lentamente del espejo, pudiendo ver la figura entera. Bajo una ropa exageradamente grande consigo ver una figura cansada, extremadamente delgada, como si cada extremidad fuera un palillo. Le cuesta horrores mantenerse en pie. La figura se apoya en el lavabo, recuperándose del esfuerzo que le ha supuesto estar ante el espejo tanto tiempo. Levanto la vista para enfrentarme a esa maraña de rizos. Ese "estropajo" era antes un cabello lleno de vitalidad con unos delicados rizos color miel, pero ahora no tiene nada de lo que era antaño.
¿Cuánto tiempo a pasado desde aquello? ¿Cuánto tiempo ha pasado desde que no me miro al espejo, ni me peso, ni cuido mi imagen? Ya ni me acuerdo. Pienso en todo lo que pasó antes de que ocurriera esto, pero no recuerdo nada. Lo he olvidado, TODO, sin remedio.
Quizás haya funcionado, quizás ya no vuelva a tener pesadillas sobre aquello, quizás algún día pueda devolverle a mi vida su normalidad. Quizás.

Trato de recordar mi nombre, ¿cómo me llamo? ¿Te acuerdas tú? ¿O tú? No, nadie lo recuerda, ni yo ni nadie. He caído en el olvido para todos, pero ellos también han caído por el agujero negro de mi memoria.
Vuelvo a mirar el reflejo y trato de conectar de nuevo mi imagen con mi alma, de recuperar mi voluntad. Por ahora me tendré que inventar un nombre hasta que alguien me recuerde el mío. Sí, me llamaré Ada.
Vuelvo a mirar al espejo, sonriendo por primera vez en muchos años. El color empieza a volver a mis mejillas.
- Bienvenida, Ada - mi voz suena rota, pero no me importa. Es mía, sólo mía, y de nadie más.
Nadie me arrebatará nada nunca más. Mi alma ha vuelto a su sitio, he recuperado mi voluntad.
Sonrío al espejo y rompo a reír.

Por primera vez en mi vida estoy contenta conmigo misma.





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