sábado, 24 de marzo de 2012

Estación

Está ahí, en un andén de la estación, en ese banco que tanto le gusta. Tiene las piernas recogidas sobre el banco y las abraza, apoyando su cabeza en el hueco que queda entre sus rodillas. No ha ido hasta allí por ninguna razón, simplemente... le relaja. Le gusta ver a las personas subir y bajar de los trenes, como si fueran empieces y finales de historias que le gustaría escuchar. Siempre imagina una historia para esas personas, es como un hobby, pero tampoco. Es lo único que sabe hacer, para lo único que sirve. Es de esas personas que sueñan, que sueñan tanto que llegan a creerse sus propias historias. Como la gente diría: "Una de esas personas que prefieren estar siempre en las nubes a bajar a la realidad".

Mira a una chica que está bajando en ese instante de un tren de cercanías. Es morena, con una rasta adornada con un cascabel que deja caer sobre su hombro derecho. Usa gafas retro, como esas de los típicos gafapasta, pero que le quedan sorprendentemente bien. Viste una chaqueta de cuero y unos pantalones vaqueros con rotos por los que se ven unas medias de color amarillo fosforito. Lleva unas Converse negras tipo bota que le llegan hasta la rodilla. En la goma blanca de las zapatillas ha dibujado cuadraditos negros.
"Esa chica estudia Artes", se dice para sí. Por supuesto que no lo sabe, pero suele creerse todo lo que inventa sobre esas personas que ve en la estación.
Ve bajar a más personas y sigue inventado vidas para ellos.
"Ese es médico" 
"Y esa chica de ahí estudia para empresaria" 
"¡Ah! Pues ese adora comer chocolate" 
"Y a esa de ahí no le gusta salir de fiesta"

En realidad ha inventado vidas para todas las personas que ha visto durante los últimos 15 años en esa estación, menos para sí. Ha pasado en ese banco casi 24 horas al día, 365 días al año. Vive para eso, no tiene nada más que sus historias.
En realidad no es nadie, simplemente es el reflejo de todas las personas que han pisado esa estación durante esos últimos años, o mejor dicho, de esas historias que ha inventado para ellos.

¡Adiós, publicidad! ¡Hasta siempre!

Hola personajillos que suelen entrar por aquí (o que utilizan Blogger, da igual). No sé si os habéis percatado de esos molestos anuncios que aparecen debajo del título de cada entrada, aunque creo que sólo pasa con Firefox y Chrome. Pues pues pues... Si estáis hasta las narices de ellos, os daré una pequeña solución:
Se llama Adblock Plus y sirve para bloquear toda la publicidad que aparece en la web, desde ventanas emergentes hasta los recuadritos esos que os he hablado de Blogger. Bueno, aún no estoy segura de que funcione a la perfección, pero espero que sí.
Es una aplicación muy común en Firefox y lo están adaptando a Chrome, así que puede que alguno de vosotros ya lo tengáis instalado desde hace tiempo, pero bueno, yo siempre estoy un poco atrasada con estos temas. Para los que no sepáis que esto se podía hacer, aquí os dejo los enlaces para instalarlo:

Firefox → http://adblockplus.org/es/firefox

Google Chrome → http://adblockplus.org/es/chrome

¡Adiós, publicidad! ¡Hasta siempre!

viernes, 9 de marzo de 2012

Pesadilla

Hoy, mejor dicho, anoche, volví a tener el mismo sueño. 
Iba caminando por el bosque, un bosque extraño y acogedor, lleno de ruinas de lo que habían sido grandes monumentos celtas, recuerdos de una civilización antigua, incontables generaciones atrás. Había recorrido tantas veces aquel bosque que reconocía cada árbol, cada rama, cada piedra del camino, cada ruina. Mientras caminaba me inundaba una sensación de paz y tranquilidad asombrosas, pero en el momento en el que me detenía aparecían sombras por todas partes, entre los árboles, en una rama. Unos ojos aterradores me observaban desde la espesura, una niebla cegadora inundaba todo lo que encontraba a su paso. 
En el sueño siempre llegaba al pie de un enorme árbol y me detenía. No seguía, me despertaba aterrada por mis sombras, por mis miedos. 
Pero anoche me asomé tras aquel árbol y lo que vi me dejó de piedra, sin fuerzas para moverme: una sábana blanca colgaba de un arco, un grupo de personas pasaban a través de él.
Muertos.