sábado, 14 de abril de 2012

Milagro

Me arde el cuerpo, como si en vez de sangre tuviera aceite hirviendo circulando por mis venas. Los músculos no me obedecen y, aunque estoy intentando arrastrarme por el suelo, noto que me pesan las piernas. Es una sensación absurda teniendo en cuenta la situación en la que me encuentro. Es como si mi cerebro quisiese, por alguna razón, recordar todas y cada una de las sensaciones de fatiga que he sufrido alguna vez. Tal vez esté intentando hacerse una idea de lo que está ocurriendo, tal vez esa sea su manera de intentar dominar esta situación, de encontrar algún remedio para algo por lo que no ha pasado nunca. O tal vez se haya descontrolado y me haya abandonado a mi suerte con un cuerpo que no me responde.
Quién sabe.
Noto cada fibra de mi ser como si las tuviese al rojo vivo, noto que me queman todas y cada una de las células del cuerpo. Siento que soy capaz de controlarlo todo y, por primera vez en mi vida, soy consciente de cada latido, de la fuerza con la que el corazón envía sangre a las venas, de como esa sangre recorre lugares recónditos de mi cuerpo con el fin de mantenerme con vida. Soy consciente de ese tic nervioso que me obliga a otear las pestañas de mi ojo izquierdo cada tres segundos exactos. Siento hasta ese pequeño trozo de piel que hay junto a la uña del dedo pulgar de mi pie derecho, ese trocito que mira hacia dentro.
Y sin embargo, no puedo hacer nada. Siento cada palpitación de la sangre que llega los dedos de mis manos, pero soy incapaz de levantar un mísero milímetro el meñique. No entiendo nada, no entiendo qué mensaje quiere enviarme mi cerebro. Sé que no estoy muerto porque estoy experimentando la vida en mi interior como si de un milagro se tratase...
A lo mejor es eso.
A lo mejor lo que mi cerebro quiere decirme es que cada milésima de segundo en la que nuestro cuerpo absorbe oxígeno al respirar, cada minúsculo cambio en la estructura de cualquier sustancia que estemos metabolizando, cada movimiento involuntario que hace nuestro cuerpo sin nuestro consentimiento es, simplemente...
Un milagro.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Opina lo que quieras, acepto críticas y la mayor parte de las veces las llevo a la práctica.
Si no te gusta no sé qué haces por aquí, y menos qué haces comentando.
Gracias por leerme.