viernes, 27 de abril de 2012

¿Por qué me gusta bailar?

Eso es algo difícil de explicar.

Recuerdo que empecé a bailar con 5 años, porque la madre de una amiga nos apuntó para que probásemos. Según mi madre, ya desde pequeña decía que "yo no quería hacer gimnasia rítmica, yo lo que quería era bailar". Una vez empecé, no he podido dejarlo.
Por qué me gusta bailar es algo que no sé contestar con exactitud. Es como preguntarle al cielo, una vez cubierto, que si va a llover. Para mí la respuesta es igual de obvia.
Sé que hay algo que me empuja cada día a ir a bailar; sé que cuando voy, lo hago con ganas, por muy cómoda que esté en ese momento; y sé que, cuando salgo, lo hago con las mismas ganas con las que llegué, aunque esté cansada.
Una vez cambiada en la barra, noto que me evado, no exageradamente, pero noto que me evado. Si estoy estresada , me relajo, porque lo único que pienso cuando bailo es en eso: en bailar, en la música y en mi cuerpo.
Creo que ya sé contestar a esa pregunta, creo que ya sé por qué me gusta bailar.

Me gusta evadirme.


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