domingo, 22 de abril de 2012

+¿Qué es el horizonte? -Es aquel lugar donde la tierra se funde con el cielo, el fin del mundo.

Miras fijamente por la ventana, intentas encontrarle sentido a la imagen que se define ante tus ojos. Tu cerebro no la procesa bien, no entiendes nada de lo que estás viendo. No sabes qué es lo que sucede, te sientes mareado e, incluso, asustado. Llevas demasiado tiempo sin ver, demasiado tiempo sumido en esa inmensa oscuridad, demasiado... Es una palabra demasiado suave para la realidad de lo que sucede, demasiado... Una palabra demasiado pobre para explicar la palabra nunca.
Nunca... Esa palabra lo define mejor.
Ves árboles, o lo que tú crees que son árboles. El viento mece sus hojas, zarandeándolas. El sol se refleja en ellas, sacándolas reflejos de un color que tú supones que es verde. No lo sabes bien, nunca has visto el color verde, pero te han explicado que las hojas de los árboles son verdes, y que estos se extienden hacia el cielo, como queriendo tocarle con sus ramas, arañar su superficie, abrazarse a él.
El verde sigue reluciendo en tu rostro, brillante, sereno, y comprendes porque la gente consigue relajarse bajo las copas de los árboles. No sabes lo que es el color, pero te cautiva al instante. Han intentado explicarte vagamente porqué se produce ese fenómeno, porqué la luz se refleja en los objetos y hace que  los nervios ópticos capten una sensación a la que denominamos color, pero nunca lo comprendiste, y ahora tampoco, aunque no te importa.
Desvías la vista, no porque te hayas cansado de admirar ese color tan perfecto, si no porque deseas admirar el resto de los colores que rodean esos árboles. Junto a ese color verde de los árboles el cielo luce de color azul brillante, perfecto. Las nubes, que según te contaron eran blancas y esponjosas, flotan en el cielo tal y como tú las imaginaste. En el suelo, justo al pie de los árboles, las flores brillan de un color que no reconoces. Siempre te dijeron que las flores podían ser de cualquier color, así que no puedes ubicarlo en ningún objeto que ves en este momento. Es brillante, como todos. Se parece un poco al verde de las hojas de los árboles, pero se aleja bastante del azul del que está pintado el cielo. Tampoco es violeta, porque sabes que el violeta tiene cierto parecido con el azul. Rosa tampoco es, el rosa es más suave, más cálido, y guarda cierto parecido con el rojo. El rojo es mucho más cálido, más ardiente, como si, en realidad, quemase al tocarlo. Tras descartar todos esos colores llegas a la conclusión de que estás admirando el color amarillo, demasiado brillante como para que los demás pudieran explicártelo, demasiado llamativo, radiante, luminoso. Te encanta, saboreas ese regustillo que están dejando los colores dentro de ti.
Con esa sensación en tu interior intentas comprender el resto de la escena, los árboles empiezan a empequeñecerse a medida que se alejan, todo empieza a juntarse, haciéndose más estrecho, supones que es ese fenómeno a lo que la gente llama perspectiva, un engaño a la vista que produce la lejanía de los objetos.
Mucho más allá, donde todo empieza a desaparecer, lo ves. Eso de lo que siempre te hablaron, aquel punto tan lejano al que nadie podrá llegar jamás, ese lugar que nadie podrá alcanzar nunca.
El horizonte.

2 comentarios:

  1. Me encanta, me encanta, me encanta, me encanta:3
    Puse un banner de tu blog en el mío. Deberías tener esto petado de comentarios y muchos más seguidores:3
    Suerte, no dejes de escribir :D

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  2. Gracias, muchas gracias, de verdad *0*
    Y gracias tambien por la publicidad ^^
    Cuando aprenda a hacer banners pondré por aquí el tuyo también :3

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