martes, 8 de mayo de 2012

Viajar

Tengo los ojos cerrados. La luz del Sol me atraviesa los párpados y, a pesar del frío, consigue calentarme el resto del rostro. La música resuena en mi cabeza a través de los cascos, metiéndose por mis oídos y llegando a un pequeño rinconcito de mi cerebro sin que haya saboreado la letra. En mi cabeza se empiezan a almacenar esos acordes para asociarlos a esta sensación de paz que me produce el Sol sobre mi rostro. Me siento... bien, tranquila conmigo misma. Es irónico que una de las cosas que menos me gusta hacer, como viajar en coche, consiga que me reencuentre conmigo misma.
El sol se ha ocultado tras las nubes o, al menos, ya no lo siento con tanta intensidad. A pesar de la costumbre y de la cantidad de horas que he pasado sentada en el asiento trasero de un coche, decido abrir los ojos y disfrutar de la carretera.
Está lloviendo. Es increíble la evasión que sufrimos cuando escuchamos música con los ojos cerrados en un coche.
Las gotas hacen carreras de derecha a izquierda por el cristal de la ventanilla. Las sigo con la mirada, como hacía de niña, apostando por ellas como si estuviese en una carrera de caballos. Cuando la ventanilla empieza a despejarse decido mirar hacia fuera a través de ella, desde la barrera metálica a la que mi padre llama "Quitamiedos" y que nunca cambia hasta las montañas, donde el paisaje apenas se mueve. Me gusta esa sensación, ver pasar tan rápido los árboles que tengo casi al lado mientras que, al fondo, ni las montañas ni las nubes se desplazan ni un ápice. Clavo la vista en las nubes, casi estáticas. Sobre mí un gran nubarrón negro anuncia que seguirá lloviendo, pero un poco más allá las nubes son blancas y brillantes, el Sol se esconde tras ellas, dejando escapar algunos rayos por esos huecos por los que se puede ver el azul limpio del cielo.
A lo mejor viajar en coche no me disgusta tanto.
A lo mejor me gusta.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Opina lo que quieras, acepto críticas y la mayor parte de las veces las llevo a la práctica.
Si no te gusta no sé qué haces por aquí, y menos qué haces comentando.
Gracias por leerme.