sábado, 2 de junio de 2012

Alerta

Está de espaldas, de pie en medio de un patio de piedra. El sol recorta su figura, haciendo que, a pesar de su pequeña estatura, inspire grandeza y determinación. Es como si algo en el ambiente le diera fuerzas para seguir en pie, para seguir luchando. El viento juega con su pelo, dejando caer ondas azuladas hasta su cintura, dejándolas brillar con destellos eléctricos. Se ha quedado allí de pie, erguida, a pesar de que se muere de ganas por esconderse tras una de esas enormes piedras y echarse a llorar. Pero es fuerte, aunque ella aún no se ha dado cuenta de hasta que punto. Los pantalones cortos y la camiseta de tirantes realzan su cuerpo, haciendo que parezca más alta. El calor del verano ha hecho que deje atrás la ropa ancha tras la que antes se escondía, tras las que trataba de volverse invisible.
Todo por lo que ha pasado ha hecho de ella una chica escurridiza, tímida y miedosa.
Todo ese daño ha convertido su mente en un cúmulo de ideas opuestas.

Muchas veces rehuye el trato con personas por temor a confiar. Otras veces le gusta estar sola, pasar inadvertida, que nadie se fije en ella. 
Pero le tiene miedo a la soledad.

Se pasa el día con un nudo de tristeza en la garganta que amenaza con estallar. 
Aunque odia llorar.

Se ha construido una muralla tras la que trata de esconderse. Intenta parecer alegre, sencilla y transparente, pero su interior es más como una casa antigua y oscura, con ventanas rotas, tablas de madera que crujen al pasar sobre ellas y monstruos horripilantes que esperan a que caiga la noche para salir de sus escondrijos. La muralla la creó por miedo a que la gente la abandonase, pero ya es parte de su personalidad. Ella ya no es solo esa casa oscura y tenebrosa, ni tampoco es esa chica alegre y sencilla tras la que se oculta. Sino que lo es todo a la vez. 
Es simple, pero está llena de misterios. Es alegre, pero la mayor parte del tiempo tiene que convivir con su tristeza.

No le gustan excesivamente las personas, pero dedica su tiempo a estudiarlas. Sabe perfectamente como funciona cada persona que la rodea, aunque algunas la descolocan. A veces juega con ellas, poniéndolas a prueba para ver como reaccionan a distintos problemas.
Ese es su mayor defecto, que a veces trata a las personas como sujetos de estudio. Pero gracias a ello sabe aconsejar, sabe como debe actuar una persona para solucionar su problema.




Sin embargo, en este momento todo eso parece haber pasado a segundo plano, como si ese lugar hubiera hecho de ella la persona alegre y sencilla que siempre quiso ser, pero a la vez algo más. 
Es como si perteneciera a ese lugar, y a la vez fuera algo superior a él. 
Como si en cualquier momento fuese a salir volando, pero a la vez no lo necesitase para sentirse libre.
Como si se estuviera liberando de sí misma, de todo lo que ha sido y de todo lo que es.
Como si estuviera renaciendo, reconstruyéndose a sí misma.

Creo que la llamaré Alerta.

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