sábado, 22 de septiembre de 2012

Viernes

Entro por la puerta de la biblioteca a las dos menos diez de la tarde, al igual que todos los viernes. Es la mejor hora para coger sitio, ya que todo el mundo se va a comer a estas horas. Me dirijo hacia el rincón donde guardan los libros sobre Mitología, exactamente igual que todos los viernes. De camino hacia allí paso por la sección de Astronomía, donde la misma chica de todos los viernes se pone de puntillas para alcanzar un libro de la estantería de arriba. Como todos los viernes, sonrío mientras admiro disimuladamente su perfecta figura. Es bajita, un poco más que yo, y eso que mi estatura no es nada del otro mundo. Tiene unas curvas perfectas, en una proporción perfecta: caderas un poco anchas, cintura no muy fina y pecho ni muy grande ni muy pequeño. Se echa sus perfectos rizos negros hacia atrás y los deja caer en cascada por detrás de sus hombros, justo hasta media espalda, dejando al descubierto un cuello perfecto, de apariencia frágil y piel tersa, del color del chocolate con leche. También me encanta como viste, me encanta lo perfecta que parece con esa ropa tan informal. Los vaqueros azules y desgastados le acentúan sus perfectas caderas, y la sudadera gris oscura, de aspecto viejo, deja intuir las perfectas curvas de su torso, a pesar de que le queda algo grande. Lleva unas zapatillas altas, de tela y de color rojo, perfectamente atadas en sus pequeños pies, lo que da un toque de color a su humilde vestuario.
Me doy cuenta de que la estoy mirando sin disimulo cuando ella me mira y me sonríe con timidez, haciéndome entender que sabe que la estoy observando desde hace rato. Nunca le había visto el rostro, pero es tan perfecto como ella. Tiene los ojos grandes, de color verde grisáceo, y unas pestañas totalmente negras que perfilan a la perfección sus preciosos ojos. Tiene la nariz achatada y un poco ancha, y los labios gruesos, tal y como deben ser los rasgos negroides que suelen acompañar a su achocolado tono de piel. La blancura de sus dientes perfectamente colocados resalta con su rostro ligeramente oscuro.
Le sonrío con timidez, bajo la vista y continúo mi camino hacia la sección de Mitología, deseando, como cada viernes, que algún día se dé cuenta de lo que siento por ella.

2 comentarios:

  1. Una preciosa descripción de esa preciosa chica apasionada por las estrellas, además de belleza física se intuye un hermoso corazón.

    Debería decidirse, decirselo y no esperar a que se de cuenta!!. Porque sino ahora que conozco sección, día y hora... ¡¡voy a adelantarme yo!! ;)

    Un tierno relato,esos amores en silencio... muy bonito. :)

    Ya se te echaba de menos Andrea, un abrazo. :)

    ResponderEliminar

Opina lo que quieras, acepto críticas y la mayor parte de las veces las llevo a la práctica.
Si no te gusta no sé qué haces por aquí, y menos qué haces comentando.
Gracias por leerme.