jueves, 11 de octubre de 2012

Oscuridad

Me deslizo en esa oscuridad tan apacible. No, apacible no. La oscuridad no es buena. Enciendo la luz de la mesilla y me quedo mirando al techo durante un rato. No soy capaz de dormir con la luz encendida, me resulta imposible. De pequeña lo hacía, de pequeña necesitaba tener siempre una luz que espantase a los monstruos. Es raro, porque yo nunca he soñado, y los niños suelen tener miedo a sus propias pesadillas. Supongo que temía a las propias pesadillas que yo me inventaba. Meto la cabeza debajo de la sábana, me molesta este exceso de luz. La apagaría, pero tengo miedo de caerme de nuevo por el precipicio. Al parecer, no me alejo tanto de aquella niña miedosa que temía a su propia imaginación, sólo que ahora no puedo dormir ni con la luz encendida. Me molesta, me molesta demasiado. La apago y vuelvo a colocarme boca arriba, mirando al techo. Intento dejar la mente en blanco, recitar canciones mentalmente, dejar vagar mi imaginación, tejer historias. Pero nada funciona. Comienzo a recitar mi retahíla, las pocas palabras que consiguen mantenerme en pie, erguida:

Puedes con todo. Mentira. Eres fuerte. Mentira. Seguridad. No sé qué significa esa palabra. Confianza. Ni esa. No pueden hacerte daño si tú no te dejas. Mentira.

Todo son mentiras. No hay nada que pueda ayudarme, nadie que sepa cómo me siento y me pueda decir cómo debo actuar. Mis fantasmas vuelven, empiezan a colarse por todos los huecos que encuentran en mi cuerpo, la idea de que mi vida comienza a carecer de sentido se abre camino a mi mente.
Retomo mi retahíla, rápido, intentando evitar que mi mente sea capaz de contestarlas:

No estás sola. La gente te quiere. Hay gente a la que le importas. No todo el mundo quiere hacerte daño. Men Nadie quiere hacerte daño. ti Puedes ser feliz. ra. Aún te quedan cosas en la vida. Eres fuerte. Eres muy fuerte. Mentira. Mentira. Mentira. 

¡MENTIRA!

Todo son mentiras.

Los fantasmas vuelven a por mí, me invaden, y me dejo llevar. La oscuridad es cómoda al fin y al cabo, como un mullido, negro y apacible colchón de plumas negras.

3 comentarios:

  1. Tremendo relato, angustioso... pero para mucha gente muy real. En este mundo hay muchas mentiras.Como siempre un placer leerte, tu fuerza expresiva, de transmisión al escribir y tus temas, como a mi me gustan oscuros, inquietantes...

    Pensabas que te había olvidado? MENTIRAAA! Que sigo aquí a tu lado. ;)

    Un abrazo mi amiga de pelo azul y motosierra siempre preparada! . :)

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    Respuestas
    1. Intentaba describir una noche con depresión, no sé si lo he conseguido ._.

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    2. Lo conseguiste de verdad que si... depresión y lo siguiente, angustia. El final es tremendo.. me gusta :)

      Un beso :)

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