domingo, 27 de enero de 2013

Las cosas cambian

No me di cuenta de que algo iba horriblemente mal hasta ese momento. Sabía que algo no iba bien, sabía que algo fallaba, lo sabía desde hacía tiempo. Pero, tal vez, no me percaté de las dimensiones del asunto hasta que no me estalló en la cara.

Os diría quién soy, pero creo que no merece la pena. Puedo ser vuestro mejor amigo, puedo ser vuestra pareja, puedo ser esa persona a la que miráis en el pasillo del instituto deseando que algún día os dedique una sonrisa. Pero, por encima de todo, puedo ser vosotros mismos.

Siempre he sabido que las cosas cambian, nunca lo he puesto en duda. Pero, ¿cómo podía haber cambiado todo tan drásticamente en tan poco tiempo? No hacía más que darle vueltas, pero seguía sin poder explicármelo. Hasta no hacía mucho, todos éramos uno, y ahora... Ahora es como si no les conociese. Seguían siendo ellos, sí. Pero habían dejado de ser ellos. Habíamos dejado de ser nosotros. Seguíamos siéndolo, sí. Pero ya no era lo mismo.

A lo mejor no sabes ni de qué te hablo, a lo mejor nunca has sentido esta sensación. O, a lo mejor, me entiendes tan bien que dudas no ser tú quien escribe esto. Pero, seas tú, yo u otra persona la que esté escribiendo, quiero hacerte una última pregunta:

Si nos hubiéramos percatado a tiempo de que algo no iba bien, ¿podríamos haberlo evitado?

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Opina lo que quieras, acepto críticas y la mayor parte de las veces las llevo a la práctica.
Si no te gusta no sé qué haces por aquí, y menos qué haces comentando.
Gracias por leerme.