viernes, 22 de febrero de 2013

Animales racionales


La racionalidad es esa capacidad humana que permite pensar, evaluar y actuar mediante el uso de la razón. Se supone que esta característica es la que nos diferencia de los animales, pero la realidad que ven mis ojos hace que no pare de hacerme esta misma pregunta una y otra vez: ¿quiénes son los verdaderos animales aquí? ¡Dime!

¿No es maltrato animal? Tú pregúntale a un torero, que le parece normal matar a cambio de dinero: dirás que los animales no sufren, ¿verdad? Clávate una espada en la espalda y quizá entonces puedas hablar. Me alegro cuando veo una cornada en toda tu boca, y fusilaba a todo el mundo que apalease a una foca para luego ir a la moda, y ni loca te arrancarías tu piel para vestir ni aunque fueras masoca. Y esto va para la que lanzó cachorrillos al río: ¿serás capaz de hacer lo mismo de mayor, con tus críos? Hoy en día la violencia es diversión. Yo me haría un abrigo de zorra como tú, pero no de bisón. 
Merece la horca el cazador furtivo, no es por supervivencia, así que somos los seres más primitivos. Y se habla de evolución y cada día veo en las noticias la sangre fría del que no tiene corazón. En España torear es arte, pa' mí una tortura, vaya asco de país que lo consideran cultura. Basado en hechos reales, sólo porque existimos. ¿Animales racionales? Podéis llamarnos asesinos. 

Cuánto hijo de puta anda suelto, todo el que maltrata un animal merecería estar muerto. O lejos del mundo matándose unos a otros, los más peligrosos de este planeta somos nosotros.
Cuánto hijo de puta anda suelto, todo el que maltrata un animal merecería estar muerto. O lejos del mundo matándose unos a otros, los más peligrosos de este planeta somos nosotros.

¿Quieres un animal de compañía pa' pegarle? Tu complejo de inferioridad es más grande cada día, ellos nunca te lo harían, ¡cobarde! Si lo abandonas porque ya no es un cachorro mono como antes. ¡Argh! Me dáis asco y me da pena ver a tanto ser humano sin sangre en las venas. Pido más condena, el hombre entre jaulas y cadenas, a veces pienso que ojalá nosotros fuéramos su cena. Adiestrados, enjaulados, explotados en los circos, tan fácil de ver como ponerte Telecinco. Para ti entretenimiento y diversión, la tortura, el sufrimiento es morbo y el morbo vende en televisión. Cabezas disecadas son un trofeo en tu salón, pido la salvación pa' las ballenas de Japón. No merecemos perdón, nuestra extinción es mi deseo. ¿Animales racionales? Los humanos no lo creo. 

Cuánto hijo de puta anda suelto, todo el que maltrata un animal merecería estar muerto. O lejos del mundo matándose unos a otros, los más peligrosos de este planeta somos nosotros.
Cuánto hijo de puta anda suelto, todo el que maltrata un animal merecería estar muerto. O lejos del mundo matándose unos a otros, los más peligrosos de este planeta somos.

Estoy harto y manifiesto, sufro al ver un animal que es capaz de hacer todo esto por su propia voluntad. 

Multinacionales que testean sus productos con animales que no pueden defenderse y no es justo. Informaros bien de lo que compráis, porque la sangre vertida estará en vuestras manos si las apoyáis. Ejecuciones públicas si se escapan del matadero, no hay dardos tranquilizantes, es un gasto innecesario de dinero. Hago un llamamiento para que no pensemos que no somos capaces de hacer nada. Por ese motivo mismo escribo esta canción, quiero hacer reflexionar al animal más cabrón, al que tortura por mera diversión. El ser humano, reflexiona, si estás conmigo sólo alza la mano. 

Cuánto hijo de puta anda suelto, todo el que maltrata un animal merecería estar muerto. O lejos del mundo matándose unos a otros, los más peligrosos de este planeta somos nosotros.
Cuánto hijo de puta anda suelto, todo el que maltrata un animal merecería estar muerto. O lejos del mundo matándose unos a otros, los más peligrosos de este planeta somos nosotros.

jueves, 7 de febrero de 2013

Los siete pecados capitales de la lectura

Es la primera vez que hago esto. Veréis, Óscar C., de "Un diario perdido en el viento" me ha nominado a un premio, y bueno, allá voy.
Primero, debéis de saber que tengo sólo 16 años, he leído mucho, pero no demasiado. Así que espero no defraudaros con esto.



1. Avaricia: ¿Cuál es tu libro más caro y el más barato?
La verdad es que no lo sé. Yo he sido siempre de ir a la biblioteca, no solía comprar libros hasta hace poco. Y cuando voy a la librería cojo los libros que me llaman la atención, no suelo fijarme en el precio. Luego ya a la hora de pagar es otra historia, pero bueno. Un libro me parece caro a partir de los 18 euros, pero no es lo máximo que he pagado por un libro, recuerdo haber pagado hasta 20 o más, pero no recuerdo qué libro. El libro más barato que he comprado, eso sí que lo recuerdo, fue "La Mecánica del Corazón", de Mathias Malzieu, por menos de 7 euros.


2. Ira: ¿Con qué autor tienes una relación de Amor-odio?
Con Carlos Ruíz Zafón. Sólo he leído dos libros, "El Príncipe de la Niebla" y "Marina", y me encantaron los dos. Pero su problema es que se repite demasiado, las tramas tienen semejanzas, y digamos que cansa un poco que en todos sus libros haya seres de aspecto humano que aterrorizan a los protagonistas, como las estatuas de "El Príncipe de la Niebla" o las marionetas de "Marina".
Pero es buen autor, yo le recomiendo. Sobre todo "Marina".


3. Gula: ¿Qué libro te devoras una vez tras otra?
No suelo releer muchos libros, si no no me daría tiempo a leer otros. Pero hay autores que releo sin parar, como Marianne Curley o Ana Alonso y Javier Pelegrín. De la primera, leo una y otra vez "El Círculo del Fuego". De los segundos, me encanta la serie de "La Llave del Tiempo".


4. Pereza: ¿Qué libro no has leído por flojera?
No soy muy perezosa con los libros, cuando me empiezo un libro suelo acabármelo, me cuesta dejarlos a medias, aunque sean aburridos. Pero hay uno con el que no he podido nunca, "El Amuleto de Samarkanda", de Jonathan Stroud.


5. Orgullo: ¿De qué libro hablas para sonar intelectual?
No suelo presumir de los libros que he leído, realmente, con la gente de mi edad, si te has leído un libro de "intelectuales" te tachan inmediatamente de raro. Pero eso me importa poco, la verdad.
Me siento orgullosa de haberme leído "Frankestein" (un libro maravilloso, por cierto), "Cándido" (ése me resultó algo aburrido) y de estar leyéndome en estos momentos "El Quijote" (que me tiene enganchada).


6. Lujuria: ¿Qué encuentras atractivo en los personajes femeninos o masculinos?
La riqueza con la que está descrito, tanto su físico como su personalidad. Cuanto más rico es, más me gusta. Pongo un ejemplo, el personaje que más me ha atraído de todos los libros que he leído: Alejandra, de la ya citada "La Llave del Tiempo", de Ana Alonso y Javier Pelegrín. Es un personaje muy bien trabajado, y muy rico filosóficamente hablando.


7. Envidia: ¿Qué libro te gustaría recibir como regalo?
"La Princesa Prometida", de William Goldman. Es un libro que me tiene ganada desde siempre, ya que he visto esa película más de veinte veces, y me encanta.


NORMAS:
- Nomina a cinco personas.
- Llévate la foto del premio a tu blog y comenta en esta entrada como que vas a participar (opcional).

Bueno, pues ya que he llegado al final, voy a nominar a cinco personas, conocidos míos a los que recomiendo:

lunes, 4 de febrero de 2013

Tokio Blues (Norwegian Wood)

Toru Watanabe, un ejecutivo de 37 años, escucha casualmente mientras aterriza en un aeropuerto europeo una vieja canción de los Beatles, y la música le hace retroceder a su juventud, al turbulento Tokio de finales de los sesenta. Toru recuerda, con una mezcla de melancolía y de desasosiego, a la inestable y misteriosa Naoko, la novia de su mejor -y único- amigo de la adolescencia, Kizuki. El suicidio de éste les distancia durante un año hasta que se reencuentran en la universidad. Inician allí una relación íntima; sin embargo, la frágil salud mental de Naoko se resiente y la internan en un centro de reposo. Al poco, Toru se enamora de Midori, una joven activa y resuelta. Indeciso, sumido en dudas y temores, experimenta el deslumbramiento y el desengaño allá donde todo parece cobrar sentido: el sexo, el amor y la muerte. La situación, para él, para los tres, se ha vuelto insostenible; ninguno parece capaz de alcanzar el delicado equilibrio entre las esperanzas juveniles y la necesidad de encontrar un lugar en el mundo.



viernes, 1 de febrero de 2013

Todo es azul

- Todo es azul - murmuró con los ojos cerrados.
- ¿Qué dices?
- Calla un momento. Cierra los ojos. Deja que las palabras te lleven. Repite: todo es azul.
Ella hizo lo que le indicaba.
- Todo es azul.
Estaban sentadas en una zona poco transitada, frente a frente, cada una en un banco. No sabían quién había colocado los bancos así, pero era cómodo. No habían hablado mucho, tampoco se conocían demasiado. Pero, de repente, al dejarse llevar, sintió como si la conociese de toda la vida. Pero algo fallaba, era demasiado absurdo. ¿Para qué demonios hacían eso?
- No sé qué quieres que pase - se quejó, abriendo los ojos -. No lo entiendo. ¿Para qué quieres que todo sea azul?
La otra chica siguió con los ojos cerrados. Parecía una muñeca de porcelana en esa posición: relajada, sentada delicadamente en un banco y con los ojos cerrados. Disfrutaba mirándola, le parecía el ser más hermoso que había sobre la Tierra. Era rubia, con el pelo liso y muy largo. Lo llevaba suelto, sin adornos. Su tez era blanca, pero con las mejillas sonrosadas por el frío. Tenía los labios finos y rosados, lo que dulcificaba aún más su cara acorazonada. Abrió los ojos, unos ojos grandes de color aguamarina, y alzó una ceja al percatarse de que la miraba fijamente.
- ¿Qué haces?
- Observarte.
- Eso ya lo veo, me refería a por qué me observas.
- Pues entonces en vez de "¿Qué haces?" haber preguntado "¿Por qué me observas?".
- Sigues sin contestar a mi pregunta.
- Tú tampoco has contestado a la mía. ¿Por qué quieres que todo sea azul?
- Porque me parece un color muy bonito. ¿Por qué me observabas?
- Porque me pareces muy guapa.
La chica se quedó sin palabras, como si lo que le acababan de decir no fuera algo obvio.
- ¿Qué pasa? - le preguntó la otra -. No me parece haber dicho nada extraño, seguramente te lo digan a menudo.
- S-s-sí - arrastró la palabra -. Pero suelen ser chicos, chicos sin nada más que hacer que piropear a las chicas que pasan por delante. Nunca me lo había dicho... ya sabes... una chica.
- ¿Una chica no puede fijarse en que otra chica es guapa?
- No me refería a eso, me refería a que lo has dicho como si yo... te gustase - se ruborizó.
- Y eso, ¿qué tiene de malo?
- Nada, pero...
Dejó la palabra en el aire y se recogió sobre el banco. Llevaba una sudadera gris y unos vaqueros decolorados. Era una vestimenta muy sencilla, como si estuviese al tanto de su belleza y no quisiera resaltarla, pero que sólo conseguía hacerla más guapa, al menos a sus ojos. La única nota de color que se había permitido eran unas zapatillas de tela rosa, pero no rosa fucsia, si no un rosa suave, delicado, como ella.
-Pero... ¿Qué?
- Nada, no importa.
-Puede que a ti no te importe, pero a mí sí. Me importa todo lo que tengas que decir porque desde que te conocí todo mi mundo gira a tu alrededor. Todo. Has cambiado mi vida de arriba a abajo, eres en lo primero que pienso al despertarme y lo último en lo que pienso antes de dormirme. Me pongo nerviosa cuando quedamos, me cambio de ropa siete u ocho veces antes de salir contigo, y cuando nos separamos sólo pienso en cuándo te voy a volver a ver. Me importa todo lo que tengas que decir porque, llámame tonta, pero me he enamorado de ti.
Ella había estado atenta a cada una de sus palabras, con los ojos totalmente abiertos, esos ojos color aguamarina tan expresivos que la caracterizaban.
- Así que contéstame. ¿Qué ibas a decir?
La chica negó con la cabeza, estupefacta. La había dejado de nuevo sin palabras, a ella, que siempre sabía qué decir. Le había declarado su amor como si fuera la cosa más sencilla del mundo. Su amor hacia ella. Se levantó, estiró las piernas y le tendió una mano para que la imitara. Una vez que las dos estuvieron de pie, le rodeó la cara con las manos, apoyó la frente contra la suya y, mirándola a los ojos, susurró las palabras más difíciles que jamás había pronunciado:
- Te amo, desde la primera vez que te vi.
Y tras eso, se fundieron en el beso más dulce, tierno y sincero de toda su vida.