miércoles, 29 de mayo de 2013

Un día tuerces una esquina y te tuerces tú también

A veces,
cuando te echo de menos,
cierro los ojos y te miro a través de los recuerdos.
A fin de cuentas,
es la única forma que tengo de mirarte.

Y entonces
imagino que te deslizas por mis lágrimas
y te pegas a mi piel.
Y que cuando me ducho
te cuelas por el desagüe.

Y es que no es agradable
la sensación
de que la lluvia te empape la cara
y no se lleve las lágrimas,
porque tus ojos se esconden bajo un cristal.

Y entonces, un día tuerzo la esquina,
pero yo ya estaba torcida.
        
          Porque ya sabes:
                    me torciste tú.

1 comentario:

Opina lo que quieras, acepto críticas y la mayor parte de las veces las llevo a la práctica.
Si no te gusta no sé qué haces por aquí, y menos qué haces comentando.
Gracias por leerme.