lunes, 8 de julio de 2013

Color atardecer

La primera persona en utilizar la expresión de «A ella. No sé...» fue Bécquer. No hace falta que investigues mucho, simplemente abres ese libro de poesía que te mandaron leer en el instituto y lo encuentras. Rima XXIII. Una de las declaraciones de amor más bellas que he leído:

[A ella. No sé..]
Por una mirada, un mundo;
por una sonrisa, un cielo;
por un beso... ¡Yo no sé
que te diera por un beso!

No es que quiera decirte nada con ésto. Simplemente... era curiosidad. La curiosidad mató al gato, sí. Pero también descubrió un mundo lo suficientemente bonito como para que mucha gente se deje llevar por ella.

¿Te has fijado alguna vez en el color de las nubes al amanecer? Son de color gris claro, amarillento. Para mí es el color de la esperanza, el color que te hace sentir que hay algo más, que existe un mañana. Creo que es un color muy bonito. ¿Y te has fijado en ese amarillo anaranjado del cielo al atardecer? ¿Te has fijado en ese mar de nubes que se colorea de ese color? Mi padre siempre decía que ése era el mar de Castilla. Y tiene razón. Por si quieres saberlo, me gusta más nuestro mar que el de verdad. Es algo íntimo, privado y familiar. Ese color me hace sentir en casa, aunque esté a kilómetros de distancia. Cuando lo veo, puedo oír a mi padre decir que ese es el mar de Castilla, y que es incluso más bonito que el de verdad. Me veo en la galería del salón, en ese décimo piso (que en realidad era un undécimo), sentada en una silla junto a mi padre y admirando el cielo en vez de mirar la tele.

Color atardecer, lo llamo.

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