miércoles, 30 de octubre de 2013

¿Quieres que te sea sincera?

Te echo de menos,
tanto
-pero tanto tanto-
que me duele.
Que me duele el pecho
cada vez que te leo,
y los ojos se me llenan de lágrimas
cuando oigo tu nombre.

Que yo me lo he buscado,
lo sé.
Pero temo tanto
-pero tanto tanto-
volver,
que no quiero.

                                                           Soy una cobarde,
                                                    pero eso ya lo sabías.
                                                                    ¿O no?

viernes, 25 de octubre de 2013

Y así es como Alerta
se cargó a su musa,
utilizando una g de soga
y un verso de trampilla.
Y tiró de la palanca,
o la t, que es lo mismo.
Y bajó las escaleras
letra a letra
hasta el suelo.
Y caminó hasta el (punto) final,
o la salida,
para volver a empezar
un folio nuevo.
Pero cambiando de color
y de musa.

Perdona, tengo cosas que hacer.

«Que aún me queda media vida
para encontrar la melodía».


Hoy me he levantado
y he mirado al mundo con otros ojos,
o a lo mejor es que me dejé puestas las lentillas.

Yo creo que te equivocaste
al cerrar esa ventana
y al taparla
con esas contraventanas tan feas.

Me cerraste la puerta en las narices
y echaste la llave
y el cerrojo
y el pestillo,
y hasta esa cadena que ya nadie usa.

Y yo me quedé en la puerta
esperando
a que amainase la tormenta,
pero creo que este anticiclón no es pasajero.

Así que me voy, lo siento,
pero existe un límite de tiempo
en el que una persona puede esperar
hasta que encuentra cosas mejores de las que preocuparse
que de una persona que sólo sabe preocuparse por sí misma.

Y que es cierto,
que sólo te interesé
porque estaba prohibida,
y que todo tu universo está debajo de tu ombligo.

Así que adiós,
muy buenas.
Un placer habernos conocido,
o quizá no tanto.

domingo, 13 de octubre de 2013

Devuélveme la vida o déjame morir.

«Acabo de subir a un tren
y queda mi ilusión llorando en un puto andén».

Déjame vivir un día más,
déjame hacer algo
antes de que se me acabe el tiempo.
Deja de arrancarme la vida
y vuelve a dejar mi alma donde estaba,
que tengo un roto ahí dentro
que me duele,
aunque no lo creas.

Que no soy de piedra, vaya.

miércoles, 9 de octubre de 2013

Como las piezas de un puzzle que no se hizo para ser montado.

De esto que yo encajo contigo
y tú encajas conmigo,
pero que ni yo encajo en tu mundo
ni tú encajas en el mío.

Supongo que esa debe ser la razón
de que nos atraigamos
casi tanto como nos repelemos.