viernes, 25 de octubre de 2013

Perdona, tengo cosas que hacer.

«Que aún me queda media vida
para encontrar la melodía».


Hoy me he levantado
y he mirado al mundo con otros ojos,
o a lo mejor es que me dejé puestas las lentillas.

Yo creo que te equivocaste
al cerrar esa ventana
y al taparla
con esas contraventanas tan feas.

Me cerraste la puerta en las narices
y echaste la llave
y el cerrojo
y el pestillo,
y hasta esa cadena que ya nadie usa.

Y yo me quedé en la puerta
esperando
a que amainase la tormenta,
pero creo que este anticiclón no es pasajero.

Así que me voy, lo siento,
pero existe un límite de tiempo
en el que una persona puede esperar
hasta que encuentra cosas mejores de las que preocuparse
que de una persona que sólo sabe preocuparse por sí misma.

Y que es cierto,
que sólo te interesé
porque estaba prohibida,
y que todo tu universo está debajo de tu ombligo.

Así que adiós,
muy buenas.
Un placer habernos conocido,
o quizá no tanto.

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