miércoles, 12 de marzo de 2014

Recuerda tú que puedes

Tu nombre es una planta que hay delante del portal, aún lo recuerdo. El nombre de la calle se parece al del mantel, pero al revés. La playa que hay a un lado debería contar algo que hicimos de jóvenes... Te veo tan bien.
Supongo me miras extraño por no hacer de rey de este palacio, no conocer la calle pues ayer tuvieron que irme a recoger a una casa arruinada, creo que vio nacer a alguien y hoy te juro no sé quién es.
A veces alguien llora mientras duermo, y Rosa aprieta el pecho contra el tallo. Y Rosa se marchita en un papel que se encontró limpiando entre caricias y recuerdos, que firma abajo Manuel:

«Recuerda tú que puedes».

Y ella le enseña las fotografías, y él le pregunta "¿este niño quién es?". Y si Manuel se nubla ella lo abriga y hasta olvida que ayer le enseñó a comer. Y el niño de la foto ya ni asoma, cansado que vivir no es responder. Y Rosa que aún se arregla cada tarde le asegura "mañana sabrás volver al hogar que hicimos juntos media vida". 
Y en el sueño habla Manuel: 

"Amor, se te olvide la pena cuando un día me duerma y se acabe el dolor. Y te hablaré de todo. No olvidaré los pasos bailando en el salón. Te pediré perdón por olvidarme de nuestra fecha, amor. Y me vestiré solo, y correré hasta el parque donde un niño en la tarde conmigo se enfadó por no devolver el beso y el abrazo que llorando me dio". 

"Amor, y cuidarás los rosales que planté antes del viaje, les cantarás por mí cualquier canción. Amor, y volveré cualquier tarde para conmigo llevarte, y no recordarte tanto. Corazón, adiós".



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