jueves, 7 de agosto de 2014

Aún hoy, hay algunas cosas que me hacen recordar la gran ciudad.
A veces, lo que me atrae hacia su recuerdo es el sonido de la gente cuando es gente, y no personas. Otras veces es el olor de los coches, o del bullicio.
Pero... de vez en cuando, cuando la estoy olvidando, escuchar un comentario en alguna conversación o en ese aparato al que vulgar - y acertadamente - llamamos "la caja tonta", me hace recordar un absurdo chiste de mi familia, y entonces vuelve el anhelo.

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