sábado, 23 de agosto de 2014

Acrónico/ca

Acrónico/ca:  (del griego Khrónos, tiempo)
1. adj. Que se encuentra en estado acrónico.
2. adj. Referido a un cuerpo material: Que, debido a la falta de cohesión entre sus partículas, tiende a extenderse indefinidamente no sólo por las tres dimensiones habitualmente conocidas, sino también por una cuarta, considerándose esta última la dimensión temporal; y que, por tanto, carece de densidad.

No confundir con:
Acrónico/ca: (del griego ákpónyxos, vespertino)
1. adj. Ácrono/na: Intemporal, sin tiempo, fuera del tiempo.
2. adj. Astr. Dicho de un astro: Que sale o se pone a la salida del Sol.
3. adj. Astr. Se dice también del orto u ocaso del mismo astro.


Para empezar esta explicación, y poder comprenderla, hemos de abrir nuestra mente e ir más allá de ciertos convencionalismos, y debemos aceptar que las enseñanzas que nos han proporcionado hasta este momento sobre el mundo en el que habitamos son, no erróneas, pero sí incompletas. No soy yo quien va a realizar esta explicación, sino el filósofo Herbert George Wells - más conocido como escritor y novelista -, a través de un personaje al que él denomina, sencillamente, el Viajero.
[Es necesario picar en el enlace incorporado a la palabra Viajero para poder acceder a la información propuesta].

Una vez aceptados al menos los principios teóricos de esta nueva concepción de la Realidad, podemos proceder a hablar de lo que nos ocupa: la materia.
Desde niños, hemos aceptado que existen únicamente tres estados de la materia: sólido, líquido y gaseoso. También hemos estudiado los diferentes procedimientos físicos a los que hay que someter un cuerpo material para que éste pase de un estado a otro. El problema radica en que estos tres estados están basados en el convencionalismo de que sólo existen tres dimensiones.
Cuando por fin nos atrevemos a aceptar la posible existencia de una cuarta dimensión, siempre y cuando ésta sea la dimensión temporal, debemos comenzar a concebir la materia desde otro punto de vista, y aceptar a su vez la posible existencia de al menos otros dos estados en los que podemos encontrar la materia.

Debido a que estamos hablando de posibilidades y de teorías, supongo que hasta aquí mis lectores siguen la explicación. Pero para poder comprender lo que viene a continuación, es necesario que abran más su mente - si cabe - e intenten concebir lo que trato de explicar, no sólo pensarlo hipotéticamente.

Sabemos que la materia es capaz de desplazarse por las cuatro dimensiones de las que se compone la Realidad, y del mismo modo, también es capaz de no hacerlo. Los estados materiales a los que estamos habituados, a saber sólido, líquido y gaseoso, se desplazan de forma constante a través de la dimensión temporal, en la misma dirección; aunque de forma no tan constante a través de las otras tres dimensiones. Por ejemplo, las partículas de un cuerpo sólido no se desplazan ni a través de la longitud, ni de la altura ni de la anchura, pero sí lo hacen a través del tiempo, en la misma dirección y a la misma velocidad que nosotros. Al igual, las partículas de un cuerpo líquido o gaseoso se desplazan dependiendo de la cohesión entre ellas a través de las tres primeras dimensiones, y de forma constante a través de la cuarta.

A partir de este momento, debemos aceptar que el hecho de que todos los cuerpos que podemos percibir por nuestros sentidos se muevan en la misma dirección y a la misma velocidad por la dimensión temporal no significa que ésta sea la única dirección y/o velocidad a la que las partículas pueden desplazarse por dicha dimensión.
Si asimilamos ésto, llegamos a la conclusión de que existen al menos otros dos estados en los que podemos encontrar la materia: el estado base o Zona Cero y el estado acrónico.

El estado base o Zona Cero es anterior al estado sólido y, por tanto, a la propia existencia. Un cuerpo se encuentra en Zona Cero cuando sus partículas no se desplazan por ninguna de las cuatro dimensiones. Es, por tanto, un cuerpo instantáneo y, como tal, no existe. Por éso decimos que el estado base es anterior a la propia existencia.

Sin embargo, el estado acrónico se encuentra más allá del estado gaseoso, lo que significa que sus partículas se desplazan libremente a través de las cuatro dimensiones, en cualquier dirección y a cualquier velocidad. Ésto significa que entre las partículas no existe nada que las mantenga unidas, no tienen cohesión, y ésa es la razón por la que un cuerpo acrónico carece de densidad.
A pesar de no poder percibir a través de nuestros sentidos estos cuerpos acrónicos, somos conscientes de su existencia: las ideas, pensamientos, conceptos, sentimientos, etc. son cuerpos acrónicos, ya que existen a pesar de no poder ser percibidos.


Nota: No conocemos la forma de poder pasar del estado sólido a la Zona Cero ni del estado gaseoso al acrónico, aunque seamos conscientes de su existencia, ya que no se trataría de procedimientos físicos y, por tanto, la Ciencia aún no ha encontrado el mecanismo adecuado.



Avenida Temporal

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