jueves, 22 de enero de 2015

La poesía

La poesía es inútil, sólo sirve
para cortarle la cabeza a un rey
o para seducir a una muchacha.
Quizás sirve también,
si es que el agua es la muerte,
para rayar el agua con un sueño.
Y si el tiempo le otorga su única materia,
posiblemente sirva de navaja,
porque es mejor un corte limpio
cuando abrimos la piel de la memoria.
Con un cristal partido,
el deseo
hace heridas más sucias.
La poesía eres tú,
un corte limpio,
una raya en el agua
-si es que el agua es razón de la existencia-,
la mujer que se deja seducir
para cortarle la cabeza a un rey.

Completamente viernes
Luis García Montero

domingo, 11 de enero de 2015

En honor del viento, que nos impide deshacernos.

Estaba hecha de agua, y cuando se deshizo en lágrimas, desapareció. Conocía el riesgo y, aún así, se arriesgó a amar, aunque nadie puede elegir no enamorarse.
Él era viento: cambiante, inestable, viento del sur. La brisa de sus noches acariciaba su piel mojada, alterándola en olas. Y ella se acercaba en marea para besarle.
Ella le amaba, pero no podía estar con él. Él rozaba su superficie, entregándose completamente, porque así era el viento; y se enamoró de su inaccesibilidad. Ella salpicaba suspiros, tratando acariciarle con sus gotas. Y así, fueron conociéndose poco a poco y, aunque eran diferentes y su naturaleza se lo impedía, desearon fundirse en uno solo.
Hasta que un día, ella lloró, y cuando el agua llora, desaparece. Lloró por amor, y su cálido llanto logró evaporarla. Se unió al viento, que al fin pudo abrazarla, y mientras sigan amándose, ella no se convertirá en lluvia, porque él no la dejará deshacerse de nuevo.

domingo, 4 de enero de 2015

Llevo días observando este sol que ha decidido salir durante estos días helados. Me ha llamado la atención la intensidad con la que brilla, y el calor que me proporciona cuando más frío almaceno dentro y mi corazón empieza a plantearse si merece la pena seguir latiendo.

Es invierno, la época más fría del año, meses en los que el frío nos cala los huesos, y nos arrebata las ganas de seguir avanzando. Pero este invierno en particular ha optado por despojarse de sus nubes y enseñarnos que, a pesar de todo, el sol siempre brilla; y se ha vestido de hielo y reflejos dorados porque quiere mostrarse tal y cómo es.

Y ya podemos afirmar que este año se presenta distinto, dispuesto a ofrecernos una nueva forma de vivir de acuerdo a los tiempos que corren, en los que necesitamos una mano en el hombro y una sonrisa sincera incluso más que el aire que llena nuestros pulmones.

Y este frío mes de Enero ha venido a descongelarnos.