domingo, 4 de enero de 2015

Llevo días observando este sol que ha decidido salir durante estos días helados. Me ha llamado la atención la intensidad con la que brilla, y el calor que me proporciona cuando más frío almaceno dentro y mi corazón empieza a plantearse si merece la pena seguir latiendo.

Es invierno, la época más fría del año, meses en los que el frío nos cala los huesos, y nos arrebata las ganas de seguir avanzando. Pero este invierno en particular ha optado por despojarse de sus nubes y enseñarnos que, a pesar de todo, el sol siempre brilla; y se ha vestido de hielo y reflejos dorados porque quiere mostrarse tal y cómo es.

Y ya podemos afirmar que este año se presenta distinto, dispuesto a ofrecernos una nueva forma de vivir de acuerdo a los tiempos que corren, en los que necesitamos una mano en el hombro y una sonrisa sincera incluso más que el aire que llena nuestros pulmones.

Y este frío mes de Enero ha venido a descongelarnos.

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